Cientos de personas homenajean al difunto presidente turco Turgut Özal

Su viuda, Semra Özal, declaró a la prensa que su marido debería ser reconocido como “mártir” insistiendo en que su muerte en 1993 fue un asesinato político.

 

Cientos de personas asistieron el miércoles a la ceremonia que se celebró en Estambul ante el mausoleo del octavo presidente de la República de Turquía, Turgut Özal, fallecido hace 20 años en extrañas circunstancias mientras ostentaba el cargo.

Una multitud se concentró ante el mausoleo, ubicado en el barrio estambulita de Topkapı, en un acto al que asistieron numerosas autoridades y personalidades del mundo de la política, además de la viuda de Özal, Semra Özal. La ceremonia se inició con la colocación de una corona de flores ante la tumba del difunto presidente, tras lo cual se guardó un minuto de silencio.

En declaraciones hechas a los periodistas por la viuda de Özal, ésta reivindicó que su marido recibiera por parte del Estado la consideración de “mártir”, insistiendo en que su muerte fue no a consecuencia de causas naturales sino como resultado de un complot para asesinarle.

“Quiero que el difunto presidente (Özal) sea registrado como un mártir. He puesto todos mis esfuerzos en esto. Quiero que le sean otorgados sus derechos como mártir. Es alguien que fue asesinado en cumplimiento de su deber, es un verdadero mártir”, declaró Semra.

Con ocasión del 20º aniversario de su fallecimiento, el actual presidente turco Abdullah Gül difundió un mensaje en el que resaltó la figura de Özal como hombre de estado así como su gran contribución a las reformas económicas y democráticas en Turquía.

“Turgut Özal, que dejó su huella en la historia política turca con su personalidad, ideas y logros, fue muy amado por nuestro pueblo. Nuestra poderosa nación nunca olvidará a Turgut Özal y siempre le recordará. Quiero expresar una vez más mis condolencias a su familia en el aniversario de su muerte”, dijo Gül.

El primer ministro turco Recep Tayyip Erdoğan, y el líder de la oposición, Kemal Kılıçdaroğlu, también emitieron sendos mensajes de condolencia resaltando el papel de Özal como octavo presidente de la República.

Fue precisamente el actual presidente turco Abdullah Gül quien ordenó a principios del año pasado un informe que concluyó que las alegaciones presentadas por abogados y familiares de Özal -que afirmaban que el difunto presidente no falleció de muerte natural sino que fue asesinado- nunca se investigaron satisfactoriamente, contradiciendo así la versión dada en 1993 por los médicos que le atendieron, y que le diagnosticaron una muerte súbita relacionada con el triple bypass coronario al que fue sometido en 1987.

El informe encargado por Gül añadía que el ex presidente no padecía ninguna enfermedad crónica que pudiese explicar su fallecimiento prematuro, así como que resultaba totalmente inexplicable el hecho de que no se le practicara ninguna autopsia tras su defunción, además de otras extrañas circunstancias que rodearon su muerte como la misteriosa pérdida de los análisis de sangre que se le practicaron. En un análisis forense realizado a finales de 2012 a los restos mortales de Özal se encontraron varias sustancias potencialmente tóxicas, aunque no se pudo concluir que éstas hubiesen provocado su muerte.

Turgut Özal, conocido por su pro-activa política exterior que buscaba extender la influencia de Turquía en la esfera internacional, fue encontrado muerto en su despacho el 17 de abril de 1993 a causa de un fallo cardíaco, según mantuvo siempre la versión oficial. Su esposa y familiares sin embargo siempre han mantenido que Özal fue envenenado por sus enemigos, después de que cinco años antes ya sobreviviera a un intento de asesinato en el que estuvieron implicados elementos del ejército descontentos con su política. Cientos de miles de personas asistieron a su funeral en Estambul.