Casi un millón de personas podrían morir de hambre en Somalia, según la ONU

Fuentes de Naciones Unidas confirman que se enfrentan a una emergencia humanitaria sin precedentes y que hay cuatro millones de somalíes que necesitan ayuda.

Naciones Unidas ha hablado claramente: la ayuda enviada hasta ahora a la región del Cuerno de África es insuficiente, y cientos de refugiados somalíes están muriendo cada día debido al hambre, la sed o las enfermedades, y al menos la mitad de ellos son niños.

Según un informe hecho público el lunes por el organismo internacional, lejos de remitir la hambruna se extiende por Somalia a pasos agigantados y en estos momentos hay 4 millones de personas que necesitan asistencia humanitaria. De hecho, las estimaciones de la ONU son que unas 750.000 personas podrían morir de hambre en lo que queda de año si no se les proporciona la ayuda necesaria, lo que representa un incremento del 66% en las cifras de mortalidad respecto a las previsiones hechas en julio.

Los responsables de Naciones Unidas que trabajan en la zona califican la situación como «una carrera contra el tiempo» y hablan claramente de una crisis sin precedentes que está yendo a peor y que se extenderá en el tiempo. Esos cuatro millones de somalíes que necesitan ayuda representa más de la mitad de la población del país, lo que da cuenta de la magnitud de la tragedia.

La región meridional de Bay ha sido una de las últimas donde se ha declarado oficialmente la hambruna; allí, casi el 60% de la población padece en estos momentos desnutrición aguda, una cifra que multiplica por cuatro la tasa necesaria para que la ONU declare una situación de emergencia humanitaria en un país. «No he visto nunca nada como esto», declaraba una responsable de seguridad alimentaria de Naciones Unidas.

La situación de hambruna afecta a toda la región del llamado «Cuerno de África», incluyendo a países como Kenia, Etiopía o Yibuti, pero Somalia se está llevando la peor parte ya que en este país a una sequía sin precedentes se suman otros factores como la violencia causado por más de dos décadas de guerra civil que han devastado el país y lo han dividido en varias facciones, con la insurgencia islamista controlando buena parte de las regiones agrícolas del sur y poniendo obstáculos a la actuación de las agencias humanitarias.

Apoyo de Turquía

Turquía se ha implicado especialmente en la tragedia que asola el Cuerno de África. El primer ministro turco Recep Tayyip Erdoğan visitó a finales de agosto Somalia acompañado por varios ministros y una amplia delegación, marcando la primera visita de un líder no africano a este empobrecido país desde hace más de dos décadas. Allí prometió no sólo continuar con los envíos de ayuda humanitaria a través de la Media Luna Roja Turca sino que firmó varios acuerdos para la realización de importantes obras de infraestructura así como para garantizar la educación de los niños somalíes hasta el nivel universitario.

Kemal Kılıçdaroğlu, líder del principal partido de la oposición en Turquía (el Partido Republicano del Pueblo, o CHP), también viajó la pasada semana hasta la zona y visitó un campo de refugiados ubicado en la frontera entre Kenya y Somalia. «En una época en la que una parte del mundo lucha contra la obesidad, otra parte tiene que vivir con hambre. Lo que vemos aquí muestra la tragedia del mundo. Hemos ido a Somalia para llamar la atención en Turquía y en todo el mundo sobre la situación que existe allí», dijo Kılıçdaroğlu a su regreso del país.