Cadena perpetua en Turquía para el asesino de una activista siria y su hija

El tribunal considera probado que el asesino mató a Orouba Barakat, una conocida activista siria de derechos humanos opuesta al régimen de Assad, por negarse a entregarle dinero, y que luego mató a su hija para eliminar posibles testigos.

Una corte criminal de Estambul impuso el martes dos penas de cadena perpetua al hombre de nacionalidad siria y autor confeso del asesinato el año pasado de una activista de la oposición siria y su hija.

El acusado, Ahmad Barakat, recibió una condena a prisión de por vida por la muerte deliberada de Orouba Barakat, de 60 años de edad y una conocida activista defensora de los derechos humanos y opuesta al régimen de Bashar al-Assad y su padre, Hafez al-Assad; el tribunal le impuso además otra condena a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional, además de por los asesinatos, por intentar encubrir los crímenes y alterar las pruebas.

Orouba Barakat y su hija de 22 años Halla fueron halladas muertas el 22 de septiembre de 2017 en su vivienda en el distrito de Üsküdar, en el lado asiático de Estambul. Mientras que Orouba, miembro del Consejo Nacional Sirio, era conocida por haber documentado los casos de las torturas en las prisiones del régimen sirio, su hija, nacida en Estados Unidos, era editora en Orient Net, un portal de Internet vinculado a la oposición siria, además de haber trabajado como periodista freelance para la cadena estadounidense ABC.

Una semana después del crimen, el 30 de septiembre, la policía turca detenía en la ciudad de Bursa a Ahmad Barakat, un pariente lejano de ambas mujeres, después de que fuera identificado en las imágenes de unas cámaras de seguridad de un bloque de apartamentos de la zona donde residían.

Según la fiscalía, el acusado –que se había refugiado en Turquía escapando también de la guerra en Siria- habría confesado haber matado a Orouba después de que ésta se negara a entregarle una determinada cantidad de dinero. Luego habría asesinado a su hija para eliminar a posibles testigos del asesinato.

Esta no es la primera vez que la tragedia se ceba con esta familia siria. Se da la circunstancia de que en febrero de 2015 Deah Barakat, otro pariente cercano de las dos asesinadas, fue también muerto por disparos junto con su esposa y su hermana en Carolina del Norte (EE.UU.) a manos de su propio vecino, Craig Stephen Hicks, en una disputa sobre el uso de una plaza de aparcamiento agravada por los sentimientos xenófobos e islamófobos del propio Hicks.