sequía, pantano en Bodrum

Bodrum estudia recurrir a desaladoras ante la falta de agua

Las autoridades de Bodrum, uno de los principales destinos turísticos en la costa turca del Mar Egeo, están estudiando recurrir a desaladoras para extraer agua del mar y a otras soluciones para tratar de paliar la escasez crónica de agua que sufre la ciudad desde hace años, pese a que expertos y ecologistas advierten de las importantes consecuencias para el medioambiente que podrían tener todas estas medidas.

Con el nivel de algunos pantanos de la región a solo el 15% de su capacidad, medios turcos informaron que la Administración de Aguas de Muğla (MUSKİ) -la provincia donde se ubica Bodrum- ha anunciado por ahora planes para abrir hasta 6 pozos en la zona de Turgutreis, a las afueras de Bodrum, para extraer agua que será tratada; los planes incluyen también la construcción de una planta desaladora que produciría 10.000 metros cúbicos diarios de agua potable en una primera fase y 20.000 metros cúbicos en una segunda fase, suficientes para abastecer a unas 100.000 personas.

Bodrum podría perder su capa freática para siempre

Expertos como el profesor Ceyhun Özçelik alertan sin embargo de los graves riesgos para el medioambiente que supondría extraer agua de los pozos de la región si se sobrepasan los niveles de seguridad. Según explicó Özçelik, debido a la sequía el nivel de los acuíferos en Turgutreis ha pasado en los últimos años de estar a solo 5-10 metros de profundidad a encontrarse ahora a 30-40 metros. “Sacar agua de los pozos en lugar de tratar agua del mar llevará a una completa salinización de la región y a una pérdida permanente de la capa freática”, alertó el experto.

Özçelik explicó que a medida que los problemas de agua se agravan, las soluciones se vuelven más complejas e implican más riesgos. En este sentido, si bien en la situación actual el uso de desaladoras parece la opción con menos riesgos, la desalinización del agua de mar tampoco está exenta de problemas, subrayó: “Los sistemas de desalinización de agua marina son muy caros. Durante la desalinización, se hace pasar el agua de mar a través de unas membranas. La cantidad de energía necesaria para empujar el agua de mar hacia arriba 600 u 800 metros es considerable, supone un gran coste que se verá reflejado en nuestros recibos”.

El uso de desaladoras también supone otros peligros para el medioambiente, como la producción de decenas de toneladas de residuos -la llamada salmuera- con una salinidad extremadamente alta y que contienen metales pesados: “Si se arrojan al mar causarán una grave contaminación marina, y si se almacenan en tierra generarán un gran tráfico de camiones”, comentó el profesor. 

Özçelik recordó además que el objetivo en Bodrum no debe ser solo buscar soluciones para obtener agua potable, sino ante todo mejorar la fiabilidad y la conservación de los sistemas de abastecimiento, que debido a los años y a la falta de mantenimiento sufren fugas y frecuentes roturas que causan importantes daños en la infraestructura.