Armenia aplaude la ley francesa sobre el genocidio

El ministro de exteriores armenio expresó su «gratitud» a las autoridades francesas y a la Asamblea Nacional por aprobar la ley que penaliza la negación de la existencia del genocidio armenio.

El ministro armenio de exteriores, Edward Nalbandian, expresó el jueves su agradecimiento a los parlamentarios de la Asamblea Nacional Francesa que aprobaron ese mismo día una ley que considera ilegal la negación o el cuestionamiento de la existencia del genocidio armenio y que lo castiga con multas de hasta 45.000 euros y penas de incluso un año de prisión.

«Me gustaría expresar una vez más mi gratitud a los principales líderes de Francia, a la Asamblea Nacional Francesa, y al pueblo francés», dijo Nalbandian en declaraciones hechas el jueves poco después de conocer la aprobación de la legislación en la cámara baja del parlamento galo. «Francia, una vez más, ha demostrado su compromiso con los valores humanos universales», agregó el ministro armenio.

«Al adoptar esta ley, (Francia) ha confirmado de nuevo que un crimen contra la humanidad no tiene restricciones y que su negación debe ser condenada sin ambigüedades», subrayó Nalbandian, cuyo país no tiene relaciones diplomáticas con Turquía por la cuestión del genocidio y por la ocupación desde los años 90 del enclave de Nagorno-Karabaj, un territorio oficialmente perteneciente a Azerbaiyán en el que los azerbaiyanos afirman que los armenios han llevado a cabo una limpieza étnica. Precisamente en protesta por la ocupación de ese enclave Turquía mantiene también cerrada su frontera a Armenia, que depende de Irán y Georgia para sus comunicaciones por tierra con el exterior.

La cuestión del reconocimiento del genocidio -que Ankara rechaza calificar como «genocidio» y pide que el tema se debata por historiadores, no por políticos- ha sido un importante punto de fricción entre Armenia y Turquía pese a los intentos de acercamiento entre los dos países desde 2010, que en estos momentos se encuentran totalmente estancados.

Pese a la aprobación de la ley en la Asamblea Nacional Francesa ésta deberá superar el visto bueno del Senado para que entre en vigor; precisamente a principios de año esta cámara rechazaba otra propuesta similar aprobada por la Asamblea en 2006. Los críticos a esta ley tanto en Francia como en Turquía consideran que se trata de un gesto electoralista por parte del gobierno de Sarkozy para ganarse los votos de la influyente y numerosa comunidad armenia francesa de cara a las presidenciales que Francia afronta en 2012, y para las que las encuestas no favorecen al actual presidente galo.