El PKK accede a liberar cuatro soldados turcos secuestrados el domingo en Diyarbakır

El primer ministro turco acusó a ciertos grupos de intentar sabotear el proceso de paz desatando las tensiones en la región, después de que el viernes dos simpatizantes del PKK murieran durante una protesta.

Cuatro militares turcos que habían sido secuestrados el domingo por el grupo armado Partido de los Trabajadores del Kurdistán, considerado una organización terrorista por gran parte de la comunidad internacional incluyendo la Unión Europea y Estados Unidos, fueron puestos finalmente en libertad a primera hora del lunes.

La liberación se produjo después de que políticos del partido nacionalista kurdo BDP intermediaran por ellos, según informó la prensa turca. Los cuatro soldados, dos sargentos y dos tenientes, habían sido raptados el domingo cuando circulaban por la autopista que conecta las ciudades de Diyarbakır y Lice, al parecer mientras se dirigían a realizar un examen de conducción. Militantes del PKK los interceptaron en un control ilegal en la carretera y les obligaron a bajar del vehículo, que posteriormente quemaron. Los cuatro fueron finalmente liberados el lunes por la mañana cerca de un puesto militar de la zona.

La tensión en la región es alta desde que el pasado viernes dos simpatizantes del PKK murieran en el transcurso de duros choques en el conflictivo distrito de Yüksekova de la provincia fronteriza de Hakkari, en el extremo sureste del país, durante una protesta en la que entre 100 y 200 personas se enfrentaron a las fuerzas de seguridad asegurando que varias tumbas de un cementerio local pertenecientes a militantes del PKK habían sido dañadas.

La oficina del gobernador de Hakkari negó posteriormente que hubiera habido ataques contra ningún cementerio de la zona y denunció el uso por parte de algunos manifestantes de explosivos caseros lanzados contra la policía. No está clara tampoco la causa de la muerte de los dos simpatizantes del PKK, ya que varios medios turcos la han atribuido a disparos por parte de desconocidos y no como resultado de la intervención policial.

El domingo un policía y un periodista resultaban heridos por las protestas desatadas en Yüksekova tras el funeral por las dos víctimas del viernes. Otras diez personas resultaron heridas cuando simpatizantes del PKK se enfrentaron en la ciudad de Diyarbakır -bastión político del partido nacionalista kurdo BDP- con la policía antidisturbios.

En declaraciones a los periodistas el primer ministro turco Recep Tayyip Erdoğan acusó a ciertos grupos de intentar sabotear una vez más el proceso de paz incitando las tensiones en la región. «Estas son acciones perpetradas por aquellos que quieren dañar el proceso. De la misma forma los sucesos en Hakkari han sido también acciones llevadas a cabo por aquellos que quieren perjudicar el proceso. Esto es un suceso similar», dijo refiriéndose al secuestro de los cuatro soldados turcos.

El PKK anunció a principios de septiembre que ponía fin a su repliegue de territorio turco acusando al gobierno de Ankara de no cumplir sus promesas en las negociaciones de paz, pero aseguraba que el grupo armado respetaría el alto al fuego acordado con las fuerzas de seguridad turcas. Tanto el proceso de retirada como el alto al fuego se han visto sin embargo empañados por esporádicas acciones del PKK, incluyendo secuestros, actos de intimidación, ataques y chequeos ilegales en poblaciones del sureste de Turquía.

El secuestro del domingo es no obstante uno de los sucesos más graves desde que a mediados del pasado noviembre militantes del PKK ametrallaran un convoy militar en la provincia suroriental de Mardin: un suceso que no dejó heridos pero que ha aumentado la presión de quienes dentro del ejército y del ejecutivo defienden la vía militar para lucha contra el PKK, que desde que tomó el camino de la lucha armada en 1984 ha dejado cerca de 40.000 muertos.