Aumenta la tensión entre Ankara y Bagdad

El embajador turco en Irak fue llamado a consultas tras el duro intercambio de declaraciones entre los primeros ministros de ambos países, Tayyip Erdoğan y Nuri al-Maliki.

El cruce de acusaciones de los últimos días entre el primer ministro iraquí Nuri al-Maliki y su homólogo turco Recep Tayyip Erdoğan pareció dar un nuevo paso después de que el gobierno de Bagdad llamara a consultas al embajador de Turquía en Irak tras las últimas declaraciones realizadas el sábado por el primer ministro turco.

Fuentes del ministerio de exteriores de Turquía confirmaron el lunes que el embajador turco en Bagdad, Yunus Demirer, había sido requerido el día anterior por las autoridades iraquíes para transmitirle su protesta por las duras palabras empleadas en los últimos días por Erdoğan con respecto a Al-Maliki, que volvieron a repetirse este pasado fin de semana.

El premier turco había acusado el pasado jueves a su homólogo iraquí de espolear el conflicto en Irak entre chiíes, sunníes y kurdos coincidiendo con la llegada a Turquía del vice presidente Tariq al-Hashemi, principal representante de la minoría sunní iraquí y que huyó el pasado diciembre de Bagdad tras una orden de arresto por unas acusaciones que asegura están motivadas políticamente. Erdoğan no dudó en culpar de la tensión política en el país árabe a Al-Maliki, al que acusó además de tener un comportamiento «egocéntrico».

Maliki respondió el viernes a las palabras de Erdoğan asegurando que Turquía se estaba convirtiendo en un «estado enemigo» de Irak fomentando las divisiones sectarias, y diciendo además que las palabras del primer ministro turco constituían una nueva interferencia en los «asuntos internos de Irak» y que Ankara buscaba mantener su «hegemonía» regional.

Nuevamente el sábado Erdoğan volvía a responder a su homólogo iraquí rechazando las acusaciones de interferencia en Irak y acusando a Al-Maliki de tratar de obtener prestigio político interno con sus declaraciones. «Si respondemos (de nuevo) al señor Maliki, le damos la oportunidad de que se exhiba allí (en Irak)… No hay ninguna necesidad de dejarle ganar prestigio», respondió Erdoğan preguntado por las últimas declaraciones del primer ministro iraquí. «Nosotros no diferenciamos entre sunníes o chiíes. Árabes, kurdos o turcomanos, todos ellos son nuestros hermanos», declaró el mandatario turco al canal de noticias NTV, refiriéndose a los principales grupos étnicos del vecino Irak.

Desde la invasión de Irak en el año 2003 el gobierno de Bagdad ha incrementado paulatinamente sus acusaciones contra Turquía de intentar inmiscuirse en sus asuntos internos. Turquía tiene un especial interés en que el país árabe gane estabilidad y en que desarrolle una constitución laica similar a la turca para evitar tensiones entre la mayoría chií y la minoría sunní, que durante años detentó el poder en Irak bajo Sadam Hussein. Irak es también después de Alemania el segundo mayor socio comercial de Turquía, principalmente a través de la región autónoma kurda del norte del país.

Precisamente a finales de la pasada semana el presidente del gobierno autónomo kurdo del norte de Irak, Masud Barzani, realizaba un viaje oficial a Turquía de dos días de duración en el que uno de los temas de la agenda fueron las crecientes tensiones entre chiíes y sunníes, que el gobierno de Barzani ve con recelo y le han llevado a acercarse en los últimos años a Ankara. Por su parte el gobierno de mayoría chií de Bagdad desconfía de la autonomía del norte y se ha mostrado especialmente molesto después de que el fugitivo vice presidente Al-Hashemi encontrara refugio precisamente en territorio del Kurdistán iraquí.