Siria cada vez más cerca de la guerra civil

El Ejército Libre de Siria se adjudicó un ataque con granadas en plena capital, lo que representa una peligrosa escalada de la violencia en una Siria cada vez más aislada.

Los residentes de Damasco se levantaron sobresaltados al amanecer del domingo por dos grandes explosiones que sacudieron el centro de la ciudad y que según varias informaciones habrían podido ser causadas por la detonación de varios proyectiles de lanzagranadas lanzados por desconocidos contra la sede del partido gobernante Baath, al que pertenece el presidente sirio Bashar al-Assad.

Pese a que no hubo confirmación del hecho por fuentes oficiales -la prensa extranjera tiene vetada la entrada al país-, varios medios apuntaron a que el supuesto ataque habría sido obra del autodenominado Ejército Libre de Siria (ELS), formado por desertores del ejército sirio opuestos al régimen actual; el propio grupo confirmó su autoría en un comunicado publicado en su página en Facebook, diciendo que el ataque había causado numerosos daños y víctimas. Una información que sin embargo no pudo ser confirmada por varios testigos en la zona que hablaron con la prensa extranjera bajo condición de anonimato.

De confirmarse se trataría de un peligroso giro en las protestas que vive Siria desde el pasado mes de marzo y en las que según Naciones Unidas han muerto al menos 3.500 civiles. Pese a la censura informativa que mantiene el régimen sirio, las informaciones que llegan desde el país parecen confirmar que las protestas se están volviendo en las últimas semanas más violentas y especialmente que hay ya grupos organizados que utilizan la violencia para enfrentarse a las fuerzas leales a Assad, como el mencionado ELS. Dicho grupo ya protagonizó hace unos días una sorprendente operación atacando un edificio de la inteligencia militar siria ubicado a las afueras de Damasco, demostrando que posee una importante capacidad operativa y llevando a países como Rusia a hablar de una situación de práctica guerra civil.

Mientras tanto el presidente sirio, lejos de dar su brazo a torcer parece cada vez más inmóvil en su posición pese a la creciente presión internacional, incluyendo las medidas impuestas por sus socios de la Liga Árabe para aislar a Damasco ante la violencia empleada contra las protestas civiles contra el régimen que demandan libertades y más democracia.

«El papel del gobierno es lucha a esos militantes para restaurar la estabilidad y proteger a los civiles», dijo Assad el domingo en una entrevista concedida al diario británico Sunday Times, repitiendo la consigna de que son grupos de terroristas los que están atacando a los civiles y que el ejército simplemente está tratando de combatirlos.

El presidente sirio también volvió a advertir contra cualquier injerencia exterior en el país afirmando que una acción militar o un ataque contra Siria «sacudiría todo Oriente Medio» y convertiría al país árabe en un nuevo Afganistán para Occidente.