La Unión Europea suavizará su plan inicial de prohibir la venta de nuevos coches y otros vehículos con motor de combustión interna a partir de 2035, un giro con consecuencias relevantes no solo para Europa, sino también para la industria del automóvil global, incluida Turquía. El sector europeo del automóvil llevaba tiempo presionando a Bruselas para flexibilizar las restricciones, y esta decisión impacta directamente en la industria automovilística turca, que exporta cerca del 80% de su producción al mercado de la UE.
En 2023, pese a la oposición de Alemania, la Comisión Europea anunció que las ventas de vehículos nuevos con motores de combustión quedarían prohibidas a partir de 2035. La medida incluía también a los modelos híbridos, que combinan motor térmico y batería. Aunque aquel anuncio contemplaba una revisión de la medida en 2026, la creciente presión de fabricantes y gobiernos nacionales ha llevado a la Comisión a adelantar la revisión a finales de 2025.
En concreto, los fabricantes de automóviles reclamaban mantener la autorización para vender híbridos enchufables y vehículos con extensores de autonomía, pequeños motores de combustión destinados a recargar la batería y no a mover directamente las ruedas. Esta postura cuenta con el respaldo de Alemania pero también de varios países de Europa del Este, donde la industria automovilística tiene un importante peso en la economía y el empleo.
Finalmente, varios medios internacionales han confirmado lo que ya adelantó la semana pasada Manfred Weber, presidente del Partido Popular Europeo (el mayor partido del Europarlamento), quien anunció que la UE aplicará una reducción del 90% de las emisiones de CO₂ en el sector del automóvil para esa fecha límite. En la práctica, esto permitirá que los motores de combustión sigan estando autorizados en Europa más allá de 2035, permitiendo a los nuevos coches europeos que se vendan a partir de ese año emitir hasta un 10% de las emisiones registradas en 2021.
Tecnologías térmicas permitidas a partir de 2035 en la UE
Este cambio, aparentemente sutil, supone un ajuste muy relevante en la estrategia climática europea motivado por la delicada situación del sector del automóvil europeo, la pérdida de competitividad frente a China y la creciente dificultad de amplias capas de la población para acceder a un vehículo nuevo debido a la subida de los precios. No se trata, en cualquier caso, de volver al modelo actual, sino de establecer una transición más flexible prolongando la vida de los motores de combustión, aunque con importantes limitaciones.
El objetivo que se plantea ahora es que el coche eléctrico siga siendo mayoritario, pero sin expulsar completamente del mercado al motor térmico, especialmente en segmentos donde la electrificación total afronta importantes obstáculos técnicos o económicos. Bajo esta nueva premisa, la Comisión Europea autorizaría a partir de 2035 el uso de tecnologías capaces de reducir de forma significativa las emisiones sin necesidad de que sean 100% eléctricas, entre ellas:
- Híbridos enchufables con mayor autonomía eléctrica.
- Vehículos eléctricos con extensor de autonomía.
- Motores de combustión que permitan usar biocombustibles o combustibles sintéticos (e-fuels).
- Otras soluciones térmicas de alta eficiencia.
Impacto en la industria del automóvil en Turquía
Turquía exporta cerca del 80% de su producción automovilística a la UE. Una flexibilización del límite de 2035 amplía el horizonte de exportación para modelos de combustión e híbridos fabricados en la industria turca del automóvil, y permitirá a las grandes marcas internacionales con plantas en Turquía planificar la transición eléctrica de forma más gradual, reduciendo el riesgo que suponía el cierre abrupto de líneas de producción de motores térmicos.
El sector del automóvil genera empleo directo e indirecto para cientos de miles de personas en Turquía. Un abandono más lento de la combustión interna en la Unión Europea alivia la presión a corto y medio plazo sobre el empleo en el país euroasiático. Además, dado que Turquía alinea su normativa técnica y de emisiones con la legislación europea, una suavización de la prohibición de 2035 por parte de Bruselas deja mayor margen para que Turquía realice su propia transición de forma más realista y escalonada.
Por último, esta mayor flexibilidad en la UE permite mantener durante más tiempo la oferta de vehículos de gasolina e híbridos en el mercado turco, donde los vehículos eléctricos -incluidos los de autonomía extendida- representan actualmente solo el 17,8% de las ventas totales en Turquía, según los datos más recientes publicados en medios locales, pese a ser uno de los países donde más rápido crecen las ventas de coches 100% eléctricos.
En los once primeros meses de 2025, las ventas de coches de combustión de gasolina en Turquía pasaron de representar un 62% del total en 2024 a solo el 47,2%, mientras que la cuota de mercado de los diésel se redujo del 10,1% al 7,4%. En ese mismo periodo, sin embargo, los coches eléctricos puros pasaron de representar el 9,2% al 17,6% de las ventas totales, y los híbridos pasaron del 17,4% al 26,9%. La marca eléctrica turca TOGG lideró las ventas de eléctricos entre enero y noviembre, con 31.715 unidades vendidas, superando a Tesla (29.955) y a la marca china BYD (17.639).
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Editado y revisado por:

Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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