Un conductor de autobús turco da positivo en embarazo durante un test de orina

El inusual resultado se produjo durante unas pruebas rutinarias practicadas a más de un millar de conductores de autobús de Antalya, en las que 40 de ellos dieron positivo en uso de drogas como el bonzai.

Unos exámenes de orina practicados a varios conductores de la provincia de Antalya, al sur de Turquía, han revelado no sólo que decenas de chóferes han estado consumiendo drogas, sino que uno de ellos incluso dio positivo… en la prueba de embarazo.

La curiosa noticia, dada a conocer por la prensa local, se produjo durante pruebas rutinarias practicadas a los miembros de la Asociación de Conductores de Autobús de Antalya que operan los autobuses y minibuses de la ciudad. 40 de los chóferes dieron positivo en el uso de drogas –incluyendo 10 de ellos que dieron positivo en la popular droga sintética conocida como “bonzai”- y se les retirará la licencia de conducir, de acuerdo a la normativa.

El caso más inusual se produjo sin embargo cuando uno de los conductores sometidos al examen de orina, un varón, dio positivo en embarazo: algo que como es lógico sólo puede deberse a que probablemente entregó una muestra de orina que no era suya, sino de una mujer; otra posibilidad es que se produjera una confusión con la identidad de las muestras, algo que por el momento los responsables del centro médico han descartado.

En declaraciones a la prensa turca realizadas por Ali Tüzün, presidente de la asociación de conductores local, éste indicó que un total de 1.100 conductores de autobús de Antalya serán sometidos a tests de drogas y exámenes psicológicos para determinar su aptitud, y que los resultados se hará públicos. No obstante los nombres de aquellos que den positivo en sustancias estupefacientes no se revelarán por motivos de confidencialidad.

Hace dos años Turquía ya comenzó a practicar de forma regular tests de drogas a todos los conductores como parte de una nueva normativa de circulación, que impone fuertes multas e incluso penas de prisión a aquellas personas que conduzcan bajo los efectos de estupefacientes o sustancias ilegales. La policía utiliza para ellos un dispositivo electrónico capaz de reconocer hasta 190 tipos distintos de drogas mediante una muestra de saliva.

El bonzai es el nombre que recibe en Turquía el fenazepam, un anxiolítico que comenzó a fabricarse en la Unión Soviética en los años 70 y basado en la benzodiazepina, una sustancia que actúa sobre el sistema nervioso central y con efectos sedantes, hipnóticos, ansiolíticos, anticonvulsivos, amnésicos y relajantes. Muy barata y altamente adictiva, el consumo de esta sustancia se ha disparado en el país en los últimos años, con una edad de consumo que se ha reducido hasta los 11 años en algunos casos.