Ersin Destanoğlu

Un  millar de futbolistas suspendidos en Turquía por un escándalo de apuestas ilegales

La Federación de Fútbol de Turquía (TFF) ha suspendido de forma provisional a 1.024 jugadores profesionales de todas las categorías mientras avanza la investigación a gran escala por amaño de partidos y apuestas ilegales, que han salpicado también a cientos de árbitros sacudiendo los cimientos del deporte más popular del país.

El sorpresivo anuncio se hizo público anoche tras varias semanas de investigaciones por parte de la TFF que ya habían desembocado en la suspensión de 149 árbitros y asistentes por su implicación en apuestas deportivas, en las que que colegiados, futbolistas y directivos tienen prohibido participar por ley. Según informaron en las últimas horas distintos medios turcos, todos los futbolistas señalados han sido remitidos ya al Consejo de Disciplina del Fútbol Profesional (PFDK) bajo el Artículo 57 del código disciplinario de la Federación, que prohíbe estrictamente cualquier tipo de juego o apuesta relacionada con el fútbol.

Los más de 1.000 jugadores implicados afrontan sanciones administrativas que incluyen multas y hasta 12 meses de suspensión, según la normativa de la TFF. No obstante, esto es solo el principio: el caso ya está en manos de la fiscalía, que investiga si árbitros, jugadores y directivos pudieron manipular el resultado de partidos de fútbol en los que apostaron, por lo que todos ellos se enfrentan también a una investigación penal que podría implicar penas de prisión si se demuestra que hubo amaño de partidos. De hecho, la semana pasada la Oficina del Fiscal Jefe de Estambul ya ordenó la detención de 17 árbitros y el presidente de un club de fútbol de primera división en relación con este caso.

Jugadores del Galatasaray y el Beşiktaş implicados

Entre los jugadores suspendidos anoche por la TFF figuran 27 futbolistas de la Süper Lig (primera división de fútbol profesional en Turquía), incluidos los jugadores turcos Eren Elmalı y Metehan Baltacı, defensa y centrocampista respectivamente del vigente campeón de liga, el Galatasaray; otros futbolistas destacados serían Necip Uysal y Ersin Destanoğlu, centrocampista y portero titular del Beşiktaş, respectivamente.

Precisamente Destanoğlu tuvo una actitud muy irregular en el reciente derbi que enfrentó a su equipo con el Fenerbahçe, en el que este último logró remontar dos goles en contra y acabó ganando por 2-3 en el estadio del Beşiktaş, gracias en parte a que Destanoğlu apenas hizo nada por detener dos de los tantos, según destacaron varios comentaristas deportivos. El portero, no obstante, ha declarado en las últimas horas sentirse «muy tranquilo», insistiendo en su inocencia. Por otro lado y nada más conocerse la decisión, Elmalı ha sido retirado de la convocatoria de la selección turca para los próximos partidos ante Bulgaria y España, clasificatorios para el Mundial de 2026.

La mayoría de los jugadores suspendidos anoche por la Federación —concretamente más de 900— proceden no obstante de la Segunda y Tercera División de la liga profesional de fútbol de Turquía. Ante esta grave situación, la TFF ha anunciado la suspensión de todos los encuentros de Segunda y Tercera División durante dos semanas debido a la grave falta de efectivos en muchos de los clubes de ambas categorías, por lo que la competición no se reanudará hasta el 26 de noviembre. Paralelamente, la Federación ha solicitado con urgencia a la FIFA la autorización para abrir una ventana extraordinaria de fichajes domésticos de 15 días, con el fin de que los equipos de todas las divisiones puedan reforzar sus plantillas ante el elevado número de bajas tras las suspensiones decretadas.

El escándalo de apuestas ilegales en el fútbol turco saltó a la luz cuando a finales de octubre el presidente de la Federación Turca de Fútbol, İbrahim Hacıosmanoğlu, reveló que una investigación interna con apoyo de las autoridades había concluído que prácticamente 2 de cada 3 de los 571 árbitros profesionales de fútbol registrados en la TFF tenían cuentas abiertas en casas de juego, habiendo realizado algunos de ellos miles de apuestas. En una comparecencia ante la prensa el 27 de octubre, Hacıosmanoğlu calificó la situación de “crisis moral en el fútbol turco”, prometiendo llevar a cabo una restauración de la integridad del deporte rey en Turquía.