Soldados turcos abaten 18 militantes del Daesh durante un ataque en el norte de Irak

Desde el inicio de los bombardeos de la coalición internacional contra el Estado Islámico, el grupo ha perdido un 40% de sus territorios en Irak y un 10% en Siria.

Un ataque perpetrado en la noche del jueves por militantes del autoproclamado Estado Islámico (Daesh, por su nombre en árabe) contra las tropas turcas desplegadas en misión de entrenamiento en el norte de Irak se saldó con la muerte de al menos 18 miembros del grupo terrorista, según confirmaron fuentes de las Fuerzas Armadas Turcas (TSK).

De acuerdo a la información difundida por medios turcos citando fuentes militares, los terroristas iniciaron un asalto contra el campo de Bashiqa situado a las afueras de la ciudad iraquí de Mosul, donde están desplegadas las tropas turcas que entrenan a las milicias y voluntarios iraquíes que combaten al Daesh.

La noticia fue confirmada el viernes a la prensa por el propio presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan. “Fueron militantes del Daesh. Creo que unos 18 fueron neutralizados”, dijo Erdoğan, añadiendo que no había datos sobre bajas entre los militares turcos. “No tenemos tal información en este momento”, dijo.

Se trata del tercer ataque contra los efectivos del ejército turco desplegados en misión no combativa desde marzo de 2015 en la región de Bashiqa, a las afueras de Mosul. Cinco militares turcos resultaron heridos en el anterior ataque perpetrado el 27 de diciembre por el Estado Islámico; en el primer asalto, que el Daesh llevó a cabo el 16 de diciembre, los terroristas lanzaron varios proyectiles de mortero contra el campamento.

El 4 de diciembre unos 150 soldados turcos equipados con armas pesadas y unos 25 tanques fueron estacionados en Bashiqa para proteger a los militares que entrenan a las tropas iraquíes. Bashiqa se encuentra a menos de 50 kilómetros de Mosul, la tercera ciudad más importante de Irak y que cayó en manos del Daesh en junio de 2014.

La medida sin embargo desató las protestas del gobierno central de Bagdad, que lo consideró una violación de su soberanía y exigió la retirada inmediata de los soldados turcos, presentando una protesta formal ante las Naciones Unidas. Diez días después, el 14 de diciembre, Ankara anunció que retiraba parte de sus efectivos como parte del relevo de sus tropas en la zona, pero el primer ministro iraquí Haider al-Abadi señaló que sólo una retirada total de los soldados turcos sería satisfactoria.

Por su parte el gobierno turco insiste en que los últimos ataques demuestran la incapacidad del maltrecho ejército iraquí para garantizar la seguridad de las tropas turcas, que Ankara recuerda que fueron además desplegadas en su día con el permiso de Bagdad.

Según informaba esta semana un portavoz estadounidense de la coalición internacional contra el Daesh, de la que forman parte unos 60 países, sólo en el último mes han muerto en Irak y Siria unos 2.500 combatientes del grupo, que ha perdido además cerca del 40% de su territorio en Irak y un 10% en Siria desde el inicio de los bombardeos de la coalición en agosto de 2014. “Creemos que el Estado Islámico está ahora en posición defensiva”, afirmó el portavoz norteamericano.