Siria vive otro viernes sangriento con más de 60 muertos

Siria volvió a revivir el viernes la sangrienta jornada de hace una semana, con más de 60 muertos en todo el país durante la represión de las manifestaciones contra Assad.

Siria volvió a revivir el viernes la sangrienta jornada de hace una semana, con más de 60 muertos en todo el país durante la represión de las manifestaciones que volvieron a pedir que Bashar al Assad deje el poder, mientras varios países comenzaron a imponer sanciones al régimen de Damasco.

Según fuentes médicas al menos 19 personas murieron a las afueras de la ciudad de Deraa, al sur del país, cuando las fuerzas de seguridad sirias dispararon contra miles de ciudadanos de las poblaciones vecinas que trataban de entrar en la localidad en solidaridad con las protestas iniciadas hace seis semanas allí, y que han obligado al régimen sirio a prácticamente tomar militarmente la ciudad.

Organizaciones independientes de derechos humanos afirmaron tener los nombres de al menos 62 fallecidos el viernes durante las protestas que se desarrollaron en varias ciudades de Siria, incluyendo la propia Deraa, así como Rustun, Latakia, Homs y la población de Qadam, cerca de Damasco. Otras protestas se produjeron en Hama o Banias, en la costa del Mediterráneo, y también en Qamishly (este) y Harashta, un barrio de Damasco, desafiando el enorme despliegue militar, las detenciones masivas y la feroz represión ejercida por el gobierno sirio, que afronta su mayor desafío desde que hace 48 años el partido panarabista Baaz se hiciera con el poder.

De nuevo las manifestaciones surgieron a la salida de las mezquitas por la oración del viernes. «¡El pueblo quiere el derrocamiento del régimen!», gritaban los manifestantes en a las afueras de Damasco. Precisamente la capital siria, donde hasta ahora se han congregado las principales contramanifestaciones a favor del régimen de Assad, vivió el viernes las mayores protestas hasta la fecha con más de 10.000 personas congregadas, que finalmente fueron dispersadas por la policía antidisturbios con gases lacrimógenos.

El viernes también varios países decidieron aumentar la presión contra Siria imponiendo nuevas sanciones. El presidente estadounidense Barack Obama anunció represalias diplomáticas contra varios dirigentes del régimen en respuesta a la violenta represión en el país. Poco después de la decisión de Obama, la UE anunció que había alcanzado un acuerdo preliminar para imponer un embargo de armas a Siria y que estaba estudiando otras medidas.

Grupos de derechos humanos aseguraron esta semana que al menos 500 civiles han muerto desde que comenzaron las revueltas en Deraa el pasado 18 de marzo. El gobierno sirio por contra insiste en que la violencia responde a una conspiración extranjera y reconoce sólo 148 muertos, incluyendo 78 miembros de las fuerzas de seguridad.