Satisfacción entre las ONGs turcas por la paralización de la polémica presa de Ilısu

Una resolución del Consejo de Estado deja fuera de la ley las obras en marcha para la construcción de la presa sobre el río Tigris, que inundará la histórica ciudad de Hasankeyf.

 

Activistas y ONGS de Turquía que llevan años luchando contra la construcción de la controvertida presa de Ilısu en la provincia suroriental de Batman, que inundará la cuenca del río Tigris y la histórica ciudad de Hasankeyf, han mostrado su satisfacción por la publicación de una sentencia que deja en la práctica en suspensión la construcción de la obra.

La Sala 14 del Consejo de Estado, el más alto tribunal administrativo de la República de Turquía, dictaminó el pasado lunes la suspensión de la ejecución de un decreto del gobierno emitido el 4 de abril de 2012 que buscaba acelerar los trabajos de construcción de infraestructuras y superestructuras en la presa de Ilısu, y que incluía una cláusula por la cual cualquier construcción en el lugar quedaba exenta de las pertinentes leyes de evaluación de impacto ambiental que entraron en vigor en 1993, tiempo después de la planificación del proyecto.

La demanda ante el alto tribunal había sido presentada por el Sindicato Turco de Ingenieros y Arquitectos (TMMOB), y en su sentencia el Consejo de Estado determina que la cláusula que deja exento a la zona de construcción de la presa de la obligatoria evaluación de impacto ambiental resulta demasiado imprecisa y contiene irregularidades en su actual redacción, por lo que en la práctica convierte en ilegal la construcción en el lugar de las obras de zanjas, dragados, carreteras de acceso o tendidos de energía, entre otros trabajos.

En declaraciones hechas el viernes al diario turco Zaman por uno de los demandantes, Emre Baturay Altınok, éste mostró su gran satisfacción por el dictamen y destacó que si bien la sentencia del Consejo de Estado no cancela la construcción de la presa, en la práctica impide cualquier tipo de obra en el lugar al considerarla fuera de la ley, por lo que la única forma de que el proyecto pueda seguir adelante en estos momentos sería obtener una evaluación de impacto ambiental por todos y cada uno de los trabajos que se lleven a cabo en la presa de Ilısu, lo que resultaría técnica y económicamente un disparate.

Desde la Asociación Naturaleza (Doğa Derneği, en turco), una de las organizaciones ecologistas que han luchado también contra el polémico proyecto, se destaca también que la sentencia ha recibido reacciones positivas tanto dentro como fuera de Turquía desde aquellos grupos y ONGs que se oponen a la construcción de la presa de Ilısu.

«Dado que Hasankeyf (el pueblo que quedará bajo las aguas de la presa) en un lugar histórico de primer orden y el único lugar del mundo que cumple nueve de los diez criterios para ser incluido en la Lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, la comunidad internacional está también muy concienciada sobre este tema», destacó el presidente de la asociación, Engin Yılmaz.