Resultados sin sorpresas en las elecciones de Uzbekistán

Cuatro partidos afines al presidente Islam Karimov, que lleva más de 23 años en el poder, resultaron elegidos en los comicios del domingo, que registró una participación superior al 78%.

La Comisión Electoral Central de Uzbekistán anunció el lunes los resultados de las elecciones parlamentarias celebradas el domingo en el país centroasiático, en las que cuatro partidos favorables al gobierno del presidente Islam Karimov fueron elegidos sin grandes sorpresas.

Un total de 113 representantes fueron elegidos en los comicios, correspondiendo 47 al Partido Democrático Liberal (O'zbekiston Liberal Demokratik Partiyasi), 28 al Partido del Resurgimiento Nacional (O'zbekistan Milliy Tiklanish Demokratik Partiyasi), 21 al Partido Democrático del Pueblo (O'zbekistan Xalq Demokratik Partiyasi), y 17 al Partido Social Demócrata (Adolat Sotsial Demokratik Partiyasi). Las elecciones tendrán que repetirse en 22 circunscripciones dado que ninguno de los candidatos alcanzó el mínimo requerido de votos, según informó la comisión electoral uzbeka.

Los partidos en disputa competían por 135 de los 150 escaños de la cámara legislativa, ya que 15 se asignarán automáticamente al Movimiento Ecologista de Uzbekistán (O`zbekiston Ekologik Hаrаkаti) de acuerdo a la ley electoral aprobada en 2008 en el país. Los diputados electos lo son por un período de cinco años. El Senado, que constituye la cámara alta de la Asamblea Suprema (Oliy Majlis) de Uzbekistán, consta de 100 miembros de los cuales 16 son designados directamente por el presidente del país.

Islam Karimov, de 76 años de edad, ha gobernado como presidente de Uzbekistán desde su independencia de la antigua Unión Soviética en 1991, habiendo sido reelegido en los últimos comicios presidenciales celebrados en 2007 y estando previsto que se presente a la reelección para las próximas elecciones, a celebrar en marzo de 2015.

Con más de 30 millones de habitantes y grandes reservas de oro e hidrocarburos, los partidarios de Karimov dominan las instituciones del país y los débiles partidos de la oposición autorizados no tenían opciones reales de ser elegidos, según los analistas; un hecho que ha sido criticado desde la OSCE, que considera que los ciudadanos no disponen de verdaderas alternativas a la hora de votar.