El Gobierno de Turquía prepara un proyecto de ley de reinserción en la sociedad para los miembros de la banda terrorista kurda PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán), anunció el Primer Ministro Turco Recep Tayyip Erdogan, hace ya dos semanas.
«En colaboración con las Fuerzas Armadas, preparamos el proyecto de la nueva ley ‘Regresa a Casa’. No vamos a negociar con nadie, solo decimos: aquí está la ley, aprovéchenla y depongan la armas», dijo Erdogan citado por la prensa turca. No se sabe todavía los detalles de la nueva ley, pero lo cierto es que no tendría éxito si no incluyese algunas medidas disuasivas como el derecho a la política en cambio del abandono definitivo de las armas, así como en el artículo 9 del Pacto de Ajuria Enea. Lo que parece imposible sino muy difícil con la constitución actual que no cumple con los criterios democráticos. No garantiza de verdad una plena libertad de expresión y de organización para un partido político autonomista, federalista ó bien confederalista como el PNV.
El DTP, brazo político del PKK revindica ya una constitución similar a la española para lograr la paz. Lo que cambia la ecuación, puesto que el PKK, con base ideológica marxista-leninista, lucha desde 1984, con el objetivo de conseguir la creación de un estado kurdo independiente. Desde el inició del conflicto, al menos 40.000 personas han muerto y miles de aldeas han sido destruidas en el sudeste y este de Turquía, de mayoría kurda. Según fuentes oficiales turcas, al menos 3.000 activistas de PKK se encuentran en bases en el norte de Irak, y las autoridades kurdas en Irak respaldan a esa agrupación proscrita en Turquía. El pasado mes de octubre el parlamento de Turquía autorizó el Gobierno a emprender incursiones contra activistas del PKK en el norte de Irak. Para el efecto, Turquía ha desplegado al menos 100.000 soldados, tanques, artillería y aviones de combate en su frontera con Irak, lo que ha elevado el riesgo de una escalada de tensión en esa zona del Golfo Pérsico.
Nadie puede valorar la sinceridad del DTP y la de la banda terrorista, en cuanto al cambio radical de su objetivo, pero sería absolutamente absurdo continuar la lucha armada para alcanzar la democratización de Turquía. Es logíco entoncés , para el partido gobernante que busca un consenso civil para lograr una nueva constitución democrática, intentar al mismo tiempo todo lo posible para el fin del terrorismo.
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Editado y revisado por:

Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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