La fiscalía pide más de 500 años de cárcel para los miembros de una organización criminal recientemente descubierta en Estambul que se dedicaba a recomendar a los padres de niños recién nacidos que los ingresaran en unidades de cuidados intensivos en centros privados a fin de obtener cuantiosos ingresos por los sobrecostes de los tratamientos, inadecuados y sin supervisión médica y que en muchos casos llevaron a la muerte de varios bebés o a que estos sufrieran graves secuelas.
Según informaron en las últimas horas medios turcos, la investigación de la trama -que se inició el pasado mes de mayo- abarca a un total de 47 sospechosos, 22 de los cuales se encuentran en prisión preventiva a la espera de juicio, y ha revelado que los bebés elegidos eran enviados a hospitales privados que consideraban adecuados para la organización, indicando a los padres que debían someterse a tratamientos médicos mucho más costosos -hasta 4 veces más caros, incluyendo cuidados intensivos- cuyos beneficios se repartían entre los miembros de la organización, muchos de ellos trabajadores sanitarios o trabajadores del centro de emergencias del 112 de Estambul que colaboraban en la trama.
Según la fiscalía, que se refiere a esta trama como la “organización criminal de los recién nacidos”, esta mafia actuaba en varios hospitales privados con la ayuda de algunos médicos que no formaban parte de la organización, pero que colaboraban con ella; pero sobretodo de enfermeros y enfermeras, que en muchos casos se hacían pasar por doctores ante los padres de los niños y que les recomendaban derivarlos a centros privados donde podrían aplicarles tratamientos más caros que salvarían a los recién nacidos, según les aseguraban. Estos “falsos doctores” se encargaban también de prescribir y aplicar tratamientos a los bebés que suponían grandes beneficios para la trama, sin que obviamente estuvieran facultados para hacerlo.
Debido a esto, se cree que al menos una docena de bebés recién nacidos habrían muerto como consecuencia de estas prácticas debido a infecciones y otros problemas (incluyendo saturación de las unidades de cuidados intensivos de neonatos para obtener más ganancias), mientras que otros muchos sufrieron secuelas graves de por vida. Parte de los beneficios se obtenían también vendiendo medicamentos prescritos de forma ilegal y que sacaban del hospital.
Amenazas de muerte al fiscal del caso
Conscientes de que sus prácticas estaban dañando la salud de los recién nacidos, y de que incluso les podían provocar la muerte, los miembros de la trama intentaron ocultar su responsabilidad siempre anteponiendo su impunidad y el beneficio económico al bienestar de los bebés. Miembros de la organización llegaron incluso a amenazar de muerte al fiscal asignado a investigar el caso y a su familia, ofreciendo el pago de 100.000 dólares a un sicario para que lo asesinara.
La acusación preparada por la Oficina del Fiscal Jefe de Büyükçekmece señala al menos a 13 hospitales privados de Estambul en los que la organización se había hecho con el control de las unidades de cuidados intensivos neonatales, y considera a las empresas propietarias de estos hospitales responsables subsidiarias, por lo que pide su cierre y el fin de su actividad.

La fiscalía pide hasta 582 años de cárcel para el que está considerado como líder de la organización criminal, el doctor Fırat Sarı, y para dos acusados más. Otros 18 sospechosos entre los que hay médicos, enfermeros y otros trabajadores sanitarios se enfrentan a penas de entre 10 y 437 años de prisión por cargos como “homicidio deliberado por omisión” al haber provocado la muerte de varios bebés.
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Editado y revisado por:

Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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