Obama autoriza por primera vez los bombardeos sobre Siria

En un discurso televisado a la nación, el presidente de Estados Unidos anunció su nueva estrategia para combatir al Estado Islámico, que incluye el rearme de la oposición siria.

El presidente estadounidense Barack Obama autorizó por primera vez el empleo de ataques aéreos sobre Siria como parte de la estrategia de la Casa Blanca para combatir a las fuerzas del autoproclamado “Estado Islámico” (IS, por sus siglas en inglés) que amenaza con desestabilizar toda la región de Oriente Medio.

En un esperado discurso televisado de 13 minutos emitido el miércoles por la noche, el mandatario norteamericano prometió dar caza a los miembros del grupo yihadista “que amenazan a nuestro país (…) donde quiera que se encuentren” hasta barrer su presencia de Medio Oriente. “Eso significa que no dudaré en tomar acciones contra el IS en Siria, así como en Irak. Este es un principio fundamental de mi presidencia: si amenazas a Estados Unidos, no encontrarás ningún lugar seguro”, recalcó Obama en unas palabras pronunciadas a pocas horas del 13º aniversario de los ataques del 11-S.

El cambio de estrategia de Obama, que durante tres años se ha mostrado reticente a una mayor implicación en el conflicto en Siria, parece responder a las conclusiones de expertos militares y miembros de su gabinete que consideran que el IS no se podrá ser vencido a menos que se ataquen sus bases originales en Siria.

“Primero, llevaremos a cabo una campaña de ataques aéreos sistemáticos contra estos terroristas… Trabajando con el gobierno iraquí, ampliaremos nuestros esfuerzos más allá de proteger a nuestra propia gente y las misiones humanitarias, de forma que atacaremos objetivos del IS mientras las fuerzas iraquíes pasan a la ofensiva”, explicó el inquilino de la Casa Blanca respecto a la nueva estrategia militar de EE.UU. en la zona.

Obama anunció el envío de otros 500 soldados adicionales a Irak para proporcionar entrenamiento y apoyo a las tropas iraquíes, lo que incrementará hasta los 1.500 el número de militares que Estados Unidos tendrá en suelo iraquí pese a insistir en que no hay intención de un nuevo despliegue militar masivo en Irak. Además urgió al Congreso a autorizar un programa valorado en 500 millones de dólares para entrenar y armar en Arabia Saudí a los rebeldes sirios moderados que combaten tanto a los yihadistas como al régimen de Bashar al-Assad.

Hasta la fecha la aviación de guerra estadounidense ha llevado a cabo más de 150 bombardeos sobre objetivos del IS en Irak como parte de la autorización que el presidente Obama había dado para proteger a ciudadanos estadounidenses y refugiados que huyen del avance de los radicales sunníes en el norte de Irak.

“Ahora dejemos claras dos cosas”, añadió Obama en su discurso. “El IS no es ‘Islámico’: ninguna religión aprueba el asesinato de inocentes, y la inmensa mayoría de las víctimas del IS han sido musulmanes; y el IS ciertamente no es un Estado: antiguamente era la rama de Al-Qaeda en Irak, y se ha aprovechado de los conflictos sectarios en la guerra civil de Siria para conquistar territorios a ambos lados de la frontera sirio-iraquí. No está reconocido por ningún gobierno, ni tampoco por la gente que está bajo su dominio. El IS es una organización terrorista, simple y llanamente. Y no tiene ningún otro objetivo que la masacre de todo aquel que se interponga en su camino”, aseguró.

Satisfacción en la oposición siria

El anuncio del presidente norteamericano ha sido recibido especialmente con satisfacción entre la oposición siria moderada apoyada por Occidente, que durante el último año ha visto cómo sus fuerzas sobre el terreno han ido perdiendo cada vez más territorio ante la doble presión de las tropas fieles al régimen sirio y del Estado Islámico. El último golpe lo recibía el martes el grupo relativamente moderado denominado Ahrar al-Sham, 23 de cuyos comandantes morían en un atentado con gas sarín perpetrado por el IS.

No obstante desde la Coalición Nacional Siria se ha dejado claro que frenar el avance del Estado Islámico no es de por sí suficiente, y que paralelamente el objetivo debe ser también combatir y finalmente derrocar al régimen de Bashar al-Assad: un objetivo más difícil teniendo en cuenta que el presidente sirio cuenta con el respaldo firme y claro de países como Rusia o Irán.

Precisamente el régimen sirio respondía al anuncio de Obama calificando su decisión de entrenar y armar a los rebeldes como un “apoyo al terrorismo”, según indicó la agencia estatal de noticias SANA, que añadió que los nuevos planes supondrían un obstáculo para lograr una solución a la crisis en Siria. El presidente de Estados Unidos dejó claro durante su discurso que en la lucha contra el Estado Islámico “no podemos confiar en el régimen de Assad que aterroriza a su pueblo, un régimen que nunca recuperará la legitimidad que ha perdido”.