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LOS PANTANOS DE TURQUÍA, A PLENA CAPACIDAD

Las lluvias caídas el pasado mes de abril han terminado por alejar el peligro de sequía para este año y han hecho que incluso muchas presas del país hayan tenido que abrir las compuertas para dejar salir agua, al haber alcanzado el límite de su capacidad.

Según cifras oficiales, Turquía recibió en abril un 35% más de lluvia que en el mismo período del año anterior, y de hecho presas como la de Keban, en la Anatolia de Oriental, han aumentado el nivel de sus aguas en 15 metros en tan sólo un mes, según datos aportados por el Ministerio de Energía y Recursos Naturales y hechas públicas por la prensa turca. Otras presas situadas en la región del Egeo, Mediterráneo, en la Anatolia Oriental o en el Mar Negro se encuentran en situaciones similares y han tenido que abrir también sus compuertas como medida de seguridad al alcanzar el límite de agua que son capaces de almacenar.

Otra consecuencia de esta abundancia de lluvias tiene que ver con el suministro de energía; y es que aunque Turquía obtiene la mitad de su suministro energético del gas natural, principalmente de Rusia e Irán, la inestabilidad que en ocasiones comparta dicho suministro ha hecho últimamente que el gobierno turco vuelque su atención en fuentes de suministro energético alternativo, incluyendo la energía hidroeléctrica u otras con un gran potencial en Turquía como la energía geotérmica. No obstante la crisis económica también ha jugado su papel en la reducción del consumo de agua, al haber caído la demanda de suministro energético. En cualquier caso parece que este será un buen año y que el fantasma de la sequía, al menos por este año, parece que quedará olvidado.