La aviación israelí continuaba bombardeando el lunes objetivos de Hamas en la Franja de Gaza en el tercer día consecutivo de ataques aéreos en los que han muerto cerca de 350 palestinos. \»Tenemos una guerra total contra Hamas y su gente\», dijo en el Parlamento el ministro israelí de Defensa, Ehud Barack. Israel argumenta que su campaña es una respuesta a los ataques casi diarios de cohetes y morteros desde Gaza, que se intensificaron después de que expirara un alto el fuego de seis meses previamente acordado con la mediación egipcia.
Ampliando sus blancos, los aviones de guerra israelíes bombardearon el lunes el Ministerio del Interior, que supervisa a 13.000 miembros de las fuerzas de seguridad de Hamas. El edificio había sido evacuado y no se registraron víctimas. Sí hubo muertos en bombardeos posteriores contra las viviendas de dos altos mandos del brazo armado de Hamas.
La cifra de muertos en Gaza desde el sábado se acerca a los 350 y la de heridos al millar, según responsables médicos palestinos. La Agencia de Ayuda de las Naciones Unidas dijo que al menos 57 de los fallecidos eran civiles. La cifra, calificada de \»conservadora\» por un responsable de la ONU, se basa en sus visitas a hospitales y centros médicos.
Por su parte Hamas desafió los ataques israelíes -los más mortíferos en la región desde la Guerra de los Seis Días en 1967- y varios de sus militantes dispararon un cohete contra Ascalón, una ciudad en el sur de Israel, causando la segunda víctima israelí desde el comienzo de la ofensiva.
Mientras Israel ha declarado algunas zonas de los alrededores de Gaza como \»zona militar cerrada\» y ha ordenando la salida de los periodistas, lo que podría ser un indicio de preparativos para una incursión terrestre tras tres días de ataques aéreos que han causado el caos, destruido edificios y han llevado a los hospitales de la zona al colapso. \»No podemos dejar solos a los niños. Tiemblan cada vez que hay un ataque, día y noche, y casi todos nosotros no hemos dormido mucho\», decía una madre palestina con siete niños pequeños.
Los ataques sobre Gaza y las numerosas víctimas civiles han desatado la ira en muchos países árabes, en los que miles de manifestantes se han echado a la calle y han quemado banderas de Israel y Estados Unidos exigiendo una respuesta más contundente de sus gobiernos. El jefe del Hezbolá chiita libanés, Hasan Nasralá, mostró ayer lunes su apoyo al llamamiento hecho por dirigentes del movimiento islamista Hamas a los palestinos para que emprendan una tercera Intifada contra Israel: \»Uno mi voz a la de los dirigentes palestinos que han llamado a una tercera Intifada\», dijo el jefe del partido chiita en un discurso difundido en una pantalla gigante ante decenas de miles de personas reunidas en la periferia sur de Beirut en apoyo a la población de Gaza.
El Consejo de Seguridad de la ONU ha pedido el fin de la violencia, pero el gobierno del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, ha colocado sobre Hamas la responsabilidad de renovar la tregua. La ministra de Asuntos Exteriores de Israel y candidata del partido en el poder para las elecciones del 10 de febrero, Tzipi Livni, afirmó que Israel apuntaba a objetivos extremistas, pero que \»desafortunadamente en una guerra (…) a veces también los civiles pagan el precio\».
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Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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