LAS NUEVAS DETENCIONES DEL CASO ERGENEKON REABREN LA POLÉMICA

Las importantes detenciones realizadas el miércoles en el marco de la investigación sobre el caso Ergenekon han causado, como viene siendo habitual, reacciones dispares en Turquía entre aquellos que piensan que el caso es vital para desentrañar las redes mafiosas y antidemocráticas del llamado \»estado profundo\», y la de aquellos que acusan al gobierno de utilizar la investigación para acabar con sus rivales, encabezados sobre todo por el principal partido de la oposición, el Partido Republicano del Pueblo (CHP).

Varios generales retirados así como otros miembros en activo del ejército fueron detenidos el miércoles junto con una treintena de personas como parte de la investigación en marcha sobre el grupo ultranacionalista conocido como \»Ergenekon\», entre los que se encontraban también muchos ex funcionarios públicos. Muchos de los ex generales detenidos esta semana, que estaban en activo durante los años 90, son conocidos por haber tomado parte activa en el llamado \»golpe virtual\» del 28 de febrero de 1997, en el que el ejército, sin llegar a usar la fuerza, obligó al entonces gobierno de coalición a dimitir.

Tras las nuevas detenciones, el líder del CHP Deniz Baykal convocó rápidamente una rueda de prensa en la que dijo que las detenciones tenían una motivación política y que formaban parte del intento del gobierno del AKP por \»cambiar el régimen\», en alusión al discurso que mantiene el principal partido de la oposición turca sobre que el gobierno del primer ministro Erdoğan pretende acabar con el laicismo en Turquía a causa de sus raíces \»islámicas\». Ese mismo miércoles por la tarde, el Estado Mayor Turco convocó también una reunión urgente de seis horas de duración de la que sin embargo no salió ningún comunicado oficial.

Mientras, el Jefe del Estado Mayor Turco, el general İlker Başbuğ, se reunió ayer jueves con el primer ministro turco Recep Erdoğan y con el presidente turco Abdullah Gül en Ankara. Aunque de la reunión no salió ninguna declaración, los analistas creen que el tema principal de la reunión pudo ser el curso de la investigación sobre la red Ergenekon y las últimas detenciones ocurridas el día anterior.

Una polémica necesaria e inevitable

A pesar de estas y otras reacciones, algunos analistas consideran la polémica que surge con cada nueva detención del caso Ergenekon como un mal necesario e inevitable. \»Ergenekon ha causado naturalmente divisiones\», dice Ümit Kardaş, un fiscal del ejército ahora retirado, que considera que la intención de algunos grupos que están atacando constantemente la investigación es claramente influir y presionar a los jueces. \»Y no sólo a los jueces, sino también socavar el apoyo y la aceptación social al caso. No es un proceso fácil, pero Turquía tiene que hacer esto para que las fuerzas armadas y la burocracia aprendan cuales son sus límites\».

Para Mehmet Elkatmış, antiguo responsable de la Comision Parlamentaria de Derechos Humanos, declaraciones tales como las de Deniz Baykal -quien siempre defiende a los detenidos en las investigaciones sobre Ergenekon- o determinados actos llevados a cabo por instituciones judiciales -como una reunión urgente celebrada el miércoles por la Corte Suprema de Apelaciones, la misma que quiso ilegalizar el verano pasado al partido AKP, que gobierna con mayoría absoluta en Turquía-, están fomentando el desconcierto y son un intento de politizar e influir en el caso, y de asegurarse que finalmente no haya ninguna sentencia y todo siga igual. No sería la primera vez que procesos similares en Turquía han acabado con absoluciones por la presión de determinadas instancias judiciales o militares. \»Esto es exáctamente lo que ocurrió en el caso Şemdinli, y aquello quedó en nada\», dice Elkatmış refiriéndose a uno de esos procesos, ocurrido en 2005, en el que varios militares acusados acabaron absueltos por la presión que ejerció el ejército sobre los jueces del caso. Sin embargo, parece que esta vez podría ser distinto, sobre todo porque ahora Turquía cuenta con un gobierno fuerte y una presión social que lo respalda y que pide que se acabe con esas viejas prácticas del \»estado profundo\». \»Si Turquía no acaba con estas estructuras, continuará siendo un país de relaciones turbias y detestables\», concluye Elkatmış.