Un ataque aéreo perpetrado por fuerzas aéreas rusas o del régimen sirio destruyó un convoy de ayuda humanitaria de Naciones Unidas, y dejó decenas de civiles muertos a las afueras de Alepo.
Naciones Unidas anunció el martes la suspensión temporal de la entrega de ayuda humanitaria en Siria después de que un ataque aéreo contra uno de sus convoyes en la noche del lunes causara la muerte a decenas de civiles en una zona de Alepo bajo control de la oposición.
Un portavoz de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA, por sus siglas en inglés) dijo que la medida se mantendrá en tanto se reevalúa la situación de seguridad en Siria. “Es un día muy, muy negro para la ayuda humanitaria en todo el mundo”, declaró el portavoz, Jens Laerke.
El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH) informó que aviones sirios o rusos bombardearon el lunes por la noche zonas de Alepo y sus alrededores en poder de las fuerzas que combaten al régimen de Bashar al-Assad, matando al menos a 32 civiles; 12 de ellos habrían muerto cuando cinco bombas impactaron contra los camiones de ayuda humanitaria de Naciones Unidas que estaban aparcados junto a un centro perteneciente a la Media Luna Roja Siria en la localidad de Urem al-Kubra, a unos 20 kilómetros al oeste de Alepo.
De acuerdo a las informaciones proporcionadas por el OSDH, al menos 18 de los 31 camiones con ayuda humanitaria fueron destruidos; sin embargo el grupo no pudo precisar si el ataque aéreo fue perpetrado por la aviación siria –que habitualmente emplea helicópteros con bombas de barril– o por cazas rusos, que participan prestando apoyo aéreo a las fuerzas sobre el terreno del régimen de Assad.
Un portavoz de la ONU indicó que el convoy estaba prestando asistencia humanitaria a unos 78.000 civiles en Urem al-Kubra, bajo control de la oposición siria, donde varias fuentes confirmaron que se habían producido varios bombardeos. El ataque de hecho tuvo lugar pocas horas después de que el ejército sirio diera unilateralmente por finalizada la frágil tregua de una semana declarada el pasado lunes con motivo de la festividad musulmana de Eid al-Adha (Fiesta del Sacrificio) y auspiciada por un acuerdo entre Washington y Moscú.
“El ejército sirio anuncia el fin de la suspensión de los combates que se inició a las 19:00 horas del 12 de septiembre de 2016, en línea con el acuerdo entre Estados Unidos y Rusia”, informó a través de un comunicado la agencia estatal de noticias siria SANA, culpando a los grupos rebeldes –a los que el régimen se refiere como “terroristas”- del fracaso de la iniciativa.
“(La tregua) debía ser una verdadera oportunidad para detener el derramamiento de sangre, pero los grupos armados terroristas han desobedecido el acuerdo”, continuó diciendo el comunicado de SANA, acusando a las fuerzas que combaten al régimen de llevar a cabo más de 300 violaciones del alto al fuego y de no haber “cumplido ni un solo elemento” del acuerdo; ello a pesar de que testigos y reporteros sobre el terreno confirmaron que la delicada tregua comenzó a tambalearse el domingo con los primeros ataques aéreos del régimen sirio sobre barrios de Alepo en manos de la oposición, que dejaron al menos ocho muertos.
El cese temporal de las hostilidades declarado el 12 de septiembre, que se aplicaba a todos los grupos armados en Siria con excepción del Daesh y el antes llamado Frente al-Nusra (ahora Jabhat Fateh al-Sham, o Frente para la Conquista del Este) expiraba inicialmente el 18 de septiembre, pero tanto Washington como Moscú habían expresado desde el principio su determinación para que supusiese un paso hacia un cese definitivo de la violencia y el principio para una nueva fase de negociaciones que llevase a una salida política para una guerra civil que se ha cobrado la vida de al menos 470.000 personas, según datos de organizaciones humanitarias, y desatado la mayor oleada de refugiados desde la II Guerra Mundial.
Las esperanzas de prorrogar el acuerdo sin embargo sufrieron un duro revés el fin de semana, cuando un ataque aéreo de fuerzas de la coalición internacional contra el Daesh liderada por EE.UU. causó la muerte a más de 90 militares del régimen de Assad en la ciudad de Deir al-Zor, al este del país, cuando cazas de la coalición bombardearon por error lo que creían eran fuerzas del autoproclamado Estado Islámico. El incidente, que Estados Unidos dijo “lamentar”, desató duras críticas por parte del gobierno sirio y de su aliada Rusia, provocando un nuevo distanciamiento entre Washington y Moscú respecto a la política a desarrollar en Siria.
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Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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