La Liga Árabe suspende la misión de sus observadores en Siria

Más de un centenar de personas han muerto en los últimos días en Siria mientras fuerzas del gobierno intentan retomar el control de los suburbios de la capital y la ONU debate un último plan de paz de los países árabes.

La Liga Árabe decidió poner fin a la misión de sus observadores en Siria tras la nueva escalada de violencia que ha acabado con la vida de más de un centenar de personas en los últimos días, y después de que varios estados del Golfo anunciaran el pasado martes que retiraban a sus observadores y pidieran la intervención de Naciones Unidas en el conflicto.

Tras las muertes de los últimos días y con las fuerzas leales al régimen combatiendo a soldados desertores y disidentes armados en los suburbios al este de Damasco, Naciones Unidas parece ser ya el último recurso de las naciones árabes para detener un conflicto que cada vez se parece más a una guerra civil y que según la ONU ha dejado desde que hace 10 meses se iniciaran las primeras protestas al menos 5.400 muertos, principalmente civiles desarmados muertos por el ejército sirio durante la represión de las multitudinarias manifestaciones que piden desde hace casi un año el fin del régimen de partido único y la salida del poder del presidente Bashar al-Assad.

En estos momentos el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas analiza una posible resolución sobre Siria y la semana que entra debatirá un plan de paz propuesto por varios países árabes para acabar con la crisis, que sin embargo se está topando con la firme oposición del régimen de Damasco y de países como Rusia, reacios a imponer más sanciones al gobierno de Assad.

Tras la sangrienta jornada del viernes el sábado el ministro del Interior sirio, Mohamed Shaar, prometió que las fuerzas de seguridad sirias «continuarán su lucha para limpiar el suelo de Siria de los bandidos», mientras fuerzas gubernamentales lanzaban un gran asalto con vehículos pesados y tanques contra varios suburbios y pueblos situados a las afueras de la zona Este de la capital donde se han hecho fuertes disidentes y soldados que han desertado para unirse a la oposición al régimen. Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, con sede en Londres, los suburbios objeto de la incursión se ubican a sólo unos pocos kilómetros del centro de Damasco y las tropas se están encontrando con una importante resistencia en la zona.

Esta nueva acción militar a sólo unos pocos kilómetros de la capital y centro neurálgico del régimen podría ser un nuevo indicio de que el gobierno de Bashar al-Assad cada vez afronta una mayor oposición, que en los últimos meses ha comenzado a ofrecer además una resistencia armada bien a través de soldados del ejército que desertan para unirse a los opositores como por medio de grupos como el llamado Ejército Libre de Siria. Damasco ha sido escenario cada vez más de ataques y acciones por parte de la oposición contra oficinas e instalaciones del gobierno, el ejército y el partido único Baath.

Fin de la criticada misión de observadores de la Liga Árabe

En medio de la creciente violencia, la misión de observadores que desde hace un mes verificaba supuestamente un plan de paz ideado por la Liga Árabe que establecía como condición el cese de la violencia y la retirada del ejército de las ciudades para que el régimen de Damasco evitase nuevas sanciones toca a su fin después de haber recibido cada vez más críticas por no lograr detener la represión, y después de que la oposición siria pidiese insistentemente su retirada al considerar que los observadores estaban permitiendo al gobierno sirio ganar tiempo y continuar ejerciendo impunemente la violencia contra la oposición. En cualquier caso la noticia llega después de que el pasado martes 24 de enero varios estados del Golfo encabezados por Arabia Saudí abandonaran la misión y pidieran abiertamente la intervención de Naciones Unidas.

El secretario general de la Liga Árabe, Nabil Elaraby, y el primer ministro de Qatar, país que se ha mostrado en los últimos días a favor del envío de tropas de la Liga a Siria, tienen previsto llegar el domingo a Nueva York para buscar el apoyo de la ONU al último plan de paz árabe, que establece un alto al fuego y una transición de dos meses para crear un gobierno de unidad nacional, mientras que el presidente sirio Bashar al-Assad cedería todos sus poderes a su vice presidente.

El gobierno de Damasco sin embargo ya ha dicho claramente que rechaza de pleno el plan antes incluso de que sea sometido a votación en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, alegando que supone una violación de su soberanía y que no ha sido consultado en su elaboración. Rusia, con derecho veto como miembro permanente del Consejo, también se ha mostrado reacia a nuevas sanciones y rechaza los términos propuestos por la Liga Árabe, si bien en estos momentos se mantienen negociaciones con el objetivo de elaborar un borrador final que cuente con el visto bueno de todos los estados y pueda ser aprobado como resolución la próxima semana.