Francia, Rusia y Turquía rechazan una intervención militar en Libia

Rusia y Arabia Saudí se han unido en las últimas horas a las voces que advierten contra una intervención militar en Libia, una opción a la que ya han mostrado su rechazo Turquía y Francia.

Rusia y Arabia Saudí se han unido en las últimas horas a las voces que advierten contra una intervención militar en Libia, una opción a la que ya han mostrado su rechazo Turquía y Francia.

El Ministerio de Exteriores ruso declaró este viernes que una estrategia con respecto a Libia basada en una intervención política o militar en el país norteafricano sólo contribuirá a empeorar la situación, una opinión compartida por el gobierno saudí.

De esta forma ambos países se unen a la corriente expresada recientemente por Francia a través de su ministro de exteriores, Alain Juppé, que advertía que una intervención armada occidental podría lanzar al mundo árabe contra sus vecinos del norte. Pese a que por la OTAN está lejos de lograr un consenso sobre una posible intervención armada en Libia, y que la movilización militar en aguas del Mediterráneo de la Alianza Atlántica es sólo una estrategia disuasoria, París alerta del riesgo que existe de que una intervención militar occidental en la zona desate la furia del mundo árabe contra Europa.

Por su parte Turquía tambián ha expresado su rechaza a la opción militar, y mantiene que es absurdo pensar en una actuación unilateral de la Alianza Atlántica en Libia. «La OTAN no tiene nada que hacer allí», declaró el primer ministro turco Recep Tayyip Erdoğan, cuyo país posee el segundo mayor ejército de la Alianza. El mandatario turco apela al Tratado de Washington para justificar su postura: «La OTAN solo puede intervenir cuando un país aliado es atacado militarmente», comentó Erdoğan a la prensa.

A pesar de todo muchas voces insisten en una intervención militar en Libia que estabilice el conflicto y de paso ayude a frenar la escalada de los precios del crudo, y a la cabeza de los que apuestan por esa opción se encuentra Estados Unidos. Desde que el pasado 15 de febrero se iniciaran las revueltas, el país se encuentra dividido entre zonas ocupadas por rebeldes de la oposición a Gadafi y otras leales aún al dictador libio, que en estos momentos controla poco más que la capital, Trípoli. Gadafi está recurriendo a armamento pesado y bombardeos aéreos para sofocar la rebelión, lo que podría haber causado ya miles de muertos y ha motivado una petición formal para que sea juzgado ante la Corte Penal Internacional por crímenes contra la Humanidad.