El temor a una segunda recesión mundial golpea también a Turquía

La crisis de deuda en Europa y Estados Unidos comienza a afectar al resto del mundo, con caídas generalizadas que también han afectado a la Bolsa de Estambul.

Después de que los ministros de finanzas y los bancos centrales de los países integrados en el G-20 se comprometieran a tomar «todas las medidas necesarias» para impulsar el crecimiento tras el anuncio de la rebaja de calificación de la deuda estadounidense, los esfuerzos del Banco Central Europeo -comprando deuda española e italiana- no consiguieron sin embargo evitar que el lunes fuese una jornada negra para las bolsas del viejo continente.

Los mercados europeos, incluyendo la bolsa de Estambul (İMKB), continuaban el martes a la espera de posibles medidas de estímulo a la economía norteamericana por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos. Las pérdidas en el índice bursátil de Estambul (İMKB-100) fueron importantes durante la primera sesión del martes y los inicios de la segunda, con caídas de hasta 3´47 puntos que llegaron a situarlo por momentos incluso por debajo de los 50.000 puntos; no obstante las pérdidas fueron menores si las comparamos con las caídas de en torno al 5% y el 7% que el İMKB-100 sufrió el viernes y el lunes, respectivamente. Finalmente la jornada pudo concluir con ligeras ganancias y se situaba en los 52.299 puntos media hora antes del cierre de la sesión final, aunque la lira turca continuaba perdiendo posiciones frente al dólar y el euro.

Los expertos señalan sin embargo que las pérdidas en la bolsa estambulita no se corresponden con las bases fuertes que en este momento tiene la economía turca, con un crecimiento que alcanzó el 9% en 2010 y que durante el primer trimestre de 2011 alcanzó el 11%, situándose en el primer puesto de la economía mundial, mientras la inflación y la deuda parecen estar bajo control y el país euroasiático continúa diversificando sus mercados de exportación ante la falta de despegue de la economía de la UE, hasta ahora la principal importadora de productos turcos.

Erdem Başçı, gobernador del Banco Central de Turquía (TMB), declaraba que las pérdidas sufridas estos días por la bolsa de Estambul y la lira turca son «una respuesta a la ola de ventas a nivel mundial» y no reflejan la situación económica de Turquía, mientras que desde el gobierno se lanzaban mensajes tranquilizadores asegurándose que la economía turca es «fuerte como una roca».

«Vemos que la economía de Turquía es totalmente sólida. Es sólida y fuerte como una roca, no hay problema», afirmó el ministro de Economía, Zafer Çağlayan, tras reunirse con el primer ministro turco Tayyip Erdoğan. «Turquía camina con paso firme, pero no es una isla… También nos vimos afectados (durante las crisis) de 2008 y 2009, pero los daños que sufrimos no duraron», declaró por su parte el ministro turco de Finanzas, Mehmet Şimşek.