Amnistía Internacional asegura en un informe que hasta 13.000 personas habrían sido ahorcadas por el régimen sirio tras ser torturadas en la prisión de Saydnaya, casi todas civiles ordinarios opuestos a Assad que desaparecieron sin dejar rastro.
El régimen de Bashar al-Assad ha ejecutado a unas 13.000 personas, la gran mayoría civiles opuestos al gobierno, desde el estallido en 2011 de la guerra civil que sacude Siria, según denunció el martes la organización de derechos humanos Amnistía Internacional (AI).
La ONG con sede en Londres afirma en su nuevo informe que el gobierno sirio habría llevado a cabo las ejecuciones, principalmente mediante ahorcamientos, en la prisión militar de Saydnaya, a las afueras de Damasco. “Las víctimas son en su inmensa mayoría civiles ordinarios que se cree que se oponían al gobierno (de Assad)”, señala la organización en el documento, que se basa en entrevistas con antiguos presos, empleados de la prisión, jueces y otros testigos.
AI asegura en el informe que las víctimas fueron asesinadas en “ejecuciones secretas extrajudiciales” tras ser encarceladas en condiciones que se equiparan a la desaparición forzada, según el término jurídico empleado por las leyes internacionales y que constituye un crimen de lesa humanidad.
“Muchos otros detenidos en la prisión militar de Saydnaya han sido asesinados tras haber sido repetidamente torturados y privados sistemáticamente de comida, agua, medicinas y cuidados médicos”, añade el texto, indicando que las miles de víctimas muertas o ejecutadas fueron enterradas en fosas comunes.
Sus familias nunca fueron informadas del destino de sus seres queridos, según AI, que asegura que las ejecuciones fueron autorizadas por funcionarios de los rangos más altos del gobierno sirio y que cada semana se ejecutaban de media entre 20 y 25 personas en la prisión, tras un juicio considerado como una mera farsa y sin ninguna garantía.
“(A los condenados) sólo se les decía que habían sido sentenciados a muerte minutos antes de que se llevara a cabo la ejecución. Nunca se les decía cuándo se les iba a ejecutar, y no sabían cómo iban a morir hasta que las sogas eran colocadas alrededor de sus cuellos”, explica Amnistía Internacional, que afirma que entre 5.000 y 13.000 personas fueron ejecutadas en la citada prisión de Saydnaya entre septiembre de 2011 y diciembre de 2015, y que muy probablemente hoy día aún continúan las ejecuciones.
“No hay razón para pensar que las ejecuciones (en esa prisión) han sido detenidas. Por tanto, desde diciembre de 2015 miles de personas más probablemente han sido ejecutadas”, concluye el informe de la organización.
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Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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