El presidente de Yemen dice que sólo dimitirá si sus rivales no acceden al poder

El presidente de Yemen, Ali Abdullah Saleh, declaró durante una entrevista publicada el viernes que sólo abandonará el poder si sus principales rivales políticos no acceden al gobierno del país.

En lo que parece una nueva vuelta de tuerca de Saleh por aferrarse al gobierno que preside desde hace 33 años, el presidente yemení, que regresó recientemente al país tras recuperarse en Arabia Saudí de las heridas que sufrió hace unos meses durante un ataque contra su palacio presidencial que casi le cuesta la vida, dijo que sólo se irá si la oposición no ocupa su lugar en el poder.

«Si traspasamos el poder y ellos (la oposición) están ahí, eso implicará que hemos cedido a un golpe de estado», subrayó Saleh en unas declaraciones recogidas por el diario norteamericano The Washington Post.

Esta no es la primera vez que el presidente yemení hace declaraciones poniendo condiciones a su dimisión, mientras afronta una fuerte presión dentro y fuera del país que piden que ponga fin a sus más de tres décadas en el gobierno, con multitudinarias protestas en las calles que a menudo han sido reprimidas de forma sangrienta.

Saleh ha afirmado en alguna ocasión que su marcha supondría dejar el país en manos de grupos como Al Qaeda; precisamente los países occidentales y especialmente Estados Unidos han visto durante años en el dirigente yemení a un aliado frente a la presencia de insurgentes de Al Qaeda en el sur de este empobrecido país de la península arábiga; sin embargo en los últimos meses han surgido varias voces, incluso en el seno de su propio ejército, que le acusan de utilizar el pretexto del terrorismo para aferrarse al poder y de ser él precisamente quien financia y apoya a los insurgentes.

Estas nuevas declaraciones de Saleh se producen precisamente el mismo día en que  su gobierno anunciaba en un comunicado la muerte de Anwar al Awlaki, un influyente clérigo islámico vinculado a la rama yemení de Al Qaeda.