El Galatasaray se proclamó este sábado campeón de la Superliga turca por 26ª vez en su historia tras derrotar por 4-2 al Antalyaspor en el su estadio RAMS Park de Estambul, en un partido vibrante y digno de una final que obligó a los Leones a remontar por dos veces y que acabó decidiéndose en los minutos finales, permitiendo al conjunto dirigido por Okan Buruk asegurar matemáticamente su cuarto título de liga consecutivo.
El encuentro comenzó con dificultades para el conjunto estambulita, que necesitaba una victoria para proclamarse campeón matemáticamente o, al menos, confiar en una derrota del Fenerbahçe para que este -sumido en una profunda crisis tras despedir a Domenico Tedesco– no sumase ningún punto. En frente tenía al Antalyaspor, un equipo entre los últimos clasificados en plena lucha por evitar el descenso de categoría, por lo que un partido que a priori podía padecer fácil podía complicársele al líder de la Süper Lig.
Y así fue: el equipo de Antalya sorprendió al Galatasaray adelantándose en el tiempo añadido de la primera parte gracias a un gol de Soner Dikmen, quien anotó de cabeza tras un centro desde la derecha del área. Así terminaban los primeros 45 minutos, con los vigentes campeones de la pasada temporada afrontando un gol en contra mientras el Fenerbahçe ganaba ya por 0-1 en su partido en Konya.
Tras el pase por vestuarios el Galata reaccionó por mediación de Mario Lemina, que anotó en el 56 con un cabezazo en el área pequeña desatando la euforia en las gradas y devolviendo la esperanza al equipo. Pero todavía quedaba mucho partido por delante, y 6 minutos más tarde fue de nuevo Dikmen quien, en un disparo a balón parado tras un saque de falta, anotó un tanto espectacular dejando el marcador en 1-2 y mudo a un estadio repleto de los colores rojo y amarillo.
Dos goles de Osimhen dieron la vuelta a un partido que parecía perdido
Quedaba menos de la mitad del encuentro por delante, pero no todo estaba perdido; de hecho, la suerte estaba a punto de dar la vuelta al partido a favor del Galatasaray. Apenas un minuto después, el árbitro señaló penalti tras un derribo a Victor Osimhen en el área rival; fue él mismo el encargado de lanzar la pena máxima, sellando el empate tras engañar al portero.
A partir de ahí los Leones se pusieron las pilas y lanzaron contra su rival todo lo que tenían: sabían que necesitaban una victoria no solo para proclamarse campeones, sino también para reconciliarse con su afición tras la terrible derrota sufrida ante el Samsunspor la semana pasada.
Lo intentaron todo -con varias ocasiones de gol por parte de Osimhen- pero todos los intentos se estrellaban contra la férrea defensa del Antalyaspor y contra su portero, que tuvo varias paradas memorables. Hubo que esperar hasta el último suspiro para que, en el 88 y casi sin esperarlo, la estrella nigeriana del Galatasaray -y fichaje más caro de la historia del fútbol turco– se topase por casualidad en el área pequeña con un balón que le llegó hasta los pies tras un nuevo rechace de Abdullah Yiğiter… Apenas pudo golpear la bola con el talón, pero el balón entró… Y entonces, se desató la locura.
Saltos, gritos de júbilo, Osimhen corriendo y quitándose las gafas… El Galatasaray era matemáticamente campeón de la liga turca, pero el partido aún no había acabado, y los de Antalya aún podían volver a dar la sorpresa. Para colmo, el colegiado añadió 5 minutos extra… Nervios a flor de piel, silbidos en la grada pidiendo la hora…
El argentino Mauro Icardi dio el pase que selló la victoria
La tranquilidad no llegó hasta poco antes del pitido final. El delantero argentino Mauro Icardi protagonizó una espectacular jugada a la contra iniciada en solitario desde el centro del campo; a duras penas sorteó a la defensa y consiguió llegar hasta la banda izquierda, y entonces vió aparecer al defensa germano-turco del equipo, Kaan Ayhan, que no se sabe cómo corrió hacia el área rival cual cohete mientras todo su equipo defendía el resultado atrincherado atrás: Icardi le dio el pase de oro y Ayhan envió al fondo de la red el cuarto y definitivo gol de la noche, dejando el partido finiquitado.
Menos de dos minutos después del gol el árbitro pitaba el final oficial del partido, pero aficionados y banquillo ya estaban festejando la victoria desde hacía mucho antes. De nada sirvió que el Fenerbahçe goleara por 0-3 en Konya: el equipo dirigido por Okan Buruk se proclamaba, por cuarto año consecutivo, campeón de la liga turca de fútbol.
El Galatasaray consigue así el 26º trofeo de campeón de liga de su historia. Lo ha hecho con justicia: porque ha sido mejor, porque ha sido más constante -aunque el Fenerbahçe se lo ha puesto también bastante difícil este año- y porque ha demostrado, una vez más, su absoluta superioridad en el fútbol turco actual.
Estadísticas del partido
| GALATASARAY | ANTALYASPOR | |
|---|---|---|
| Tiros totales | 21 | 6 |
| Tiros a puerta | 7 | 3 |
| Posesión | 72% | 28% |
| Faltas | 10 | 15 |
| Tarjetas amarillas | 4 | 3 |
| Tarjetas rojas | 0 | 0 |
| Fueras de juego | 6 | 0 |
| Saques de esquina | 6 | 1 |
Resultados de la 33ª jornada de la Superliga
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Editado y revisado por:

Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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