Diyarbakır espera la visita del presidente turco

La visita del presidente turco Abdullah Gül a la ciudad suroriental de Diyarbakır ha despertado una gran expectación entre los que creen que sus palabras pueden ayudar a calmar la tensión.

La visita del presidente turco Abdullah Gül este jueves a la ciudad suroriental de Diyarbakır ha despertado una gran expectación entre los que creen que sus palabras pueden ayudar a calmar la tensión política tras el llamamiento de los partidos pro-kurdos a una mayor autonomía y bilingüismo en la región.

Varias figuras destacadas en Diyarbakır -la ciudad más grande del sureste del país, región poblada mayoritariamente por kurdos- han mostrado su esperanza de que el presidente turco contribuya con los mensajes que pueda dar desde Diyarbakır a calmar las tensiones políticas, surgidas tras el llamamiento hecho por el partido nacionalista kurdo BDP (que posee la alcaldía en esta ciudad y en otras muchas de la región) a una mayor autonomía para las provincias de mayoría kurda; el BDP también sembró la polémica al anunciar que aplicaría un «bilingüismo de facto» en los lugares donde gobernase, alegando que la legislación actual no lo impide. La propuesta del partido pro-kurdo, al igual que las dadas por los principales partidos nacionales en Turquía, ha generado tensiones y críticas por parte de ambos bandos.

«Esperamos que la visita del presidente sea un comienzo, un paso para preparar las condiciones en las que nuestra gente pueda gobernarse a sí misma libremente dentro de las realidades de Turquía, incluyendo en primer lugar la educación en nuestra lengua materna y el uso del kurdo en el ámbito público», declaró a la prensa Aysel Tuğluk, conocida política kurda y co-presidente del Congreso de la Sociedad Democrática (DTK), una organización que agrupa a numerosos grupos kurdos de la región.

En unas declaraciones hechas el martes de este semana, Gül aseguró que pese a las expectativas creadas este viaje a Diyarbakır es una visita normal y habitual, pero es innegable que -prevista o no- la visita a la principal ciudad del sureste de Turquía llega en un momento muy oportuno, en pleno debate sobre la autonomía y el bilingüismo en Turquía: dos cuestiones consideradas -al menos hasta hace poco- como tabúes en un país cuya organización territorial tiene mucho más que ver con el férreo centralismo francés que con el federalismo o semi-federalismo de países como Alemania o España.

«No tengo grandes expectativas de esta visita a Diyarbakır, dado que una simple palabra del presidente no tendrá un efecto de varita mágica para resolver el problema kurdo. Sin embargo, la visita puede crear un impacto positivo si el presidente emplea un lenguaje conciliador que abarque a todos los ciudadanos de este país», explicaba el miércoles al diario turco Hürriyet Emin Aktar, presidente de la Asociación de Abogados de Diyarbakır. «Un tono o un lenguaje que sean una continuidad del lenguaje usado durante años por el Estado, serían excluyentes… Gül debería dar el mensaje de que todo puede ser debatido sin violencia», subrayó Aktar.

«Esperamos un mensaje del presidente diferente del que dió el gobierno», comentó por su parte Raci Bilici, responsable de la delegación en Diyarbakır de la Asociación de Derechos Humanos (İHD, conocida por ser la que organizó el viaje del barco «Mavi Marmara» a Gaza). «Esperamos que diga que todos los problemas pueden ser resueltos con más democracia».

El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdoğan, reaccionó firmemente a la propuesta del partido pro-kurdo BDP el pasado fin de semana, cuando recalcó que a pesar de que defiende los derechos de los kurdos, el lenguaje oficial de Turquía sigue siendo el turco.

«El idioma oficial de mi país es el turco. El idioma común es el turco. Los intentos de cambiar este hecho no pueden ser aceptados. Someter este hecho a debate no beneficiará ni a la democracia ni a la hermandad», declaró el domingo Erdoğan. «Yo estoy en contra tanto del «turquismo» como del «kurdismo». La segregación no tiene lugar en nuestra civilización», añadió el primer ministro.