desarme del PKK

Días críticos en Turquía para el desarme del PKK

Turquía vive unos días críticos en el proceso de desarme y disolución del grupo terrorista PKK que podría poner fin a una de las etapas más negras de la historia del país, que ha dejado más de 40.000 muertos desde que el grupo tomase la vía de las armas en 1984 y que está cada vez más cerca de su fin tras el llamamiento histórico hecho a finales de febrero por el líder del PKK, Abdullah Öcalan.

El palacio presidencial de Ankara, ubicado en el barrio capitalino de Beştepe, acogió ayer una reunión crítica en la que el presidente turco Tayyip Erdoğan recibió a una delegación del partido prokurdo DEM, que el día antes había regresado de una nueva visita a İmralı, la isla-prisión en el Mar de Mármara donde desde 1999 cumple cadena perpetua el líder de la organización terrorista, Abdullah Öcalan. A esa reunión, que duró aproximadamente una hora, asistieron también el director de la Organización Nacional de Inteligencia (MİT) İbrahim Kalın y el exministro del Interior y actual vicepresidente del partido AKP, Efkan Âlâ.

Según fuentes citadas por el diario Hürriyet, durante esa reunión -que en principio transcurrió a puerta cerrada– la delegación del partido DEM formada por los diputados Pervin Buldan y Mithat Sancar informaron a Erdoğan sobre los pasos que se llevarán a cabo con las partes implicadas en el proceso de desarme del PKK y sobre qué acciones a su juicio deberían tomarse una vez el grupo entregue las armas. El presidente turco por su parte hizo varias observaciones y recomendaciones a Buldan y Sancar, este último presente en sustitución del recientemente fallecido Sırrı Süreyya Önder.

Kalın, jefe de los servicios de inteligencia turcos, fue una de las figuras clave presentes en esa reunión, y mantiene en los últimos días una intensa actividad entre Turquía e Irak para coordinar el proceso de desarme del PKK. Tras visitar Erbil -la capital del Kurdistán iraquí- para inspeccionar la frontera entre ambos países, Kalın se encuentra precisamente hoy en Bagdad, y es el principal responsable asignado por Turquía para vigilar todo el proceso de entrega de armas de la organización terrorista.

48 horas críticas para el fin del terrorismo en Turquía

La prensa turca coincide en cualquier caso en que el período más crítico para todo este proceso histórico serán las 48 horas entre el jueves 10 y el viernes 11 de julio. En esos días se espera que Öcalan haga otro llamamiento confirmando el avance hacia el fin de la lucha armada y la disolución del PKK; pero sobre todo, el viernes está prevista una ceremonia de entrega de armas que tendrá lugar en la ciudad de Sulaymaniyah, en la región autónoma kurda del norte de Irak, si bien la localización exacta de la ceremonia no se ha desvelado por razones de seguridad.

En esa ceremonia participarán entre 20 y 30 miembros del PKK encabezados por un líder importante del grupo armado, cuya identidad aún se desconoce. No obstante, el partido DEM ha anunciado que, contrariamente a lo previsto inicialmente, no se permitirá que asistan periodistas al acto de entrega de armas en Sulaymaniyah por razones de seguridad, según informa la prensa turca. Las imágenes de la entrega de armas serán divulgadas públicamente una vez el proceso esté completo.

Aquellos miembros del PKK que depongan las armas no regresarán a las bases del PKK en las montañas Kandil del norte de Irak, en la frontera con Turquía, ni continuarán participando en actividades de la organización, aunque continuarán viviendo en Irak, según algunas fuentes vinculadas al proceso. 

En Ankara, se espera que el proceso de desarme del PKK esté completado para finales de este verano, pero todo está pendiente en este momento de un mensaje de video que se espera que haga público Öcalan antes del viernes confirmando la desaparición del PKK, y que las partes implicadas en este proceso consideran como un “complemento simbólico” que selle el paso final hacia el fin del terrorismo en Turquía. No obstante, y contrariamente a las expectativas expresadas por el partido DEM, el desarme del PKK no supondrá una amnistía para los presos de la organización que ya están cumpliendo condena en las cárceles turcas, incluyendo el propio Öcalan.