CONTINÚAN LAS PROTESTAS KURDAS EN EL SURESTE

EL PRIMER MINISTRO TURCO VISITÓ EL LUNES LA REGIÓN, Y PROMETIÓ CONTINUAR CON LAS INVERSIONES

El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdoğan, asistió el lunes a la ceremonia de inauguración de la Universidad Dicle en Diyarbakır, considerada la \»puerta de entrada\» a la región del sureste. Erdoğan llegó a la ciudad en medio de las protestas en la zona, mientras los autobuses suspendieron sus servicios y los comerciantes decidieron cerrar sus tiendas después de que seguidores del PKK llamaran a protestar contra la visita del primer ministro y de que durante todo el fin de semana se produjeran varias manifestaciones de ciudadanos de origen kurdo en Hakkari, Diyarbakır, Batman y Mersin.

Varios enfrentamientos entre jóvenes kurdos y la policía tuvieron lugar en Diyarbakır, la mayor ciudad de la región, así como en otras ciudades como Doğubeyazıt, Cizre y Batman. En Diyarbakır los manifestantes arrojaron piedras a la policía, que respondió reprimiendo a los manifestantes con gases lacrimógenos y cañones de agua, produciéndose en total 29 detenciones.

En el distrito de Doğubeyazıt, en la provincia oriental de Ağrı, una persona resultó muerta durante una manifestación organizada por el partido pro-kurdo DTP cuando se produjeron enfrentamientos entre la policía y los manifestantes, según informaron el lunes los medios de comunicación turcos. El manifestante fallecido, que no pudo ser identificado, fue uno de los 20 heridos durante el choque con las fuerzas de seguridad turcas y murió en el hospital donde había sido trasladado.

Los kurdos, con unos 12 millones de habitantes, son la principal minoría étnica de Turquía y viven principalmente en la región sureste del país, aunque actualmente una gran parte viven en grandes urbes como Estambul a causa de la migración. La población kurda lleva años quejándose de la discriminación en Turquía y la falta de trabajo en la región, si bien el gobierno turco ha tomado medidas en los últimos años para mejorar tanto los derechos culturales como las inversiones y las posibilidades de empleo en la zona.

\»En este país, cada cultura, sea turca, kurda, bosnia o georgiana, se añade a nuestra riqueza común. No importa de qué raíz étnica venga\», dijo el primer ministro Erdoğan en declaraciones a la televisión desde Diyarbakır. \»No cederemos ni en la seguridad ni en la democracia ni en los derechos humanos. No pararemos las inversiones en infraestructuras en la región\», declaró Erdoğan, que añadió que las emisiones en lengua kurda del canal público TRT comenzarían a partir de enero, con un total de 12 horas diarias de programación en kurdo.

Las tensiones en la región se han visto exacerbadas por una serie de ataques terroristas contra soldados turcos por parte del PKK, lo que ha originado una fuerte respuesta militar del ejército turco tanto dentro como fuera de las fronteras turcas. Cientos de seguidores del PKK se manifestaron el fin de semana en el este y sureste de Turquía después de que los abogados de Abdullah Öcalan, líder histórico del PKK condenado a cadena perpétua, volvieran a lanzar acusaciones contra el gobierno turco respecto a las condiciones en la prisión de Öcalan, esta vez alegando que había sufrido malos tratos.

El gobierno turco por su parte niega cualquier mal trato a Öcalan, que desde 1999 permanece confinado en la isla-prisión de Imrali, en el Mar de Mármara, aunque el ministro de justicia turco ha prometido iniciar una investigación para despejar cualquier duda al respecto.

Los analistas creen que la escalada de enfrentamientos entre el ejército y el PKK, así como ciertos choques ocurridos en ciudades del oeste entre kurdos y turcos, benefician el discurso del PKK y sirven a su estrategia de alimentar la existencia de un conflicto entre turcos y kurdos. Además el descontento en la región perjudica de cara a las elecciones locales de marzo a partidos como el AKP, que en las pasadas generales consiguió superar en votos a los partidos nacionalistas kurdos como el DTP. La violencia en la región ha hecho huir a los potenciales inversores, y la brecha creciente entre el este y el oeste de Turquía ha provocado en los últimos años una migración masiva a las ciudades del oeste.