Al menos 12 muertos por los disturbios religiosos en Egipto

El gobierno provisional de Egipto afirmó el domingo que defenderá al país «con mano de hierro» contra aquellos que intenten agitar el odio interreligioso tras los nuevos enfrentamientos.

El gobierno provisional de Egipto afirmó el domingo que defenderá al país «con mano de hierro» contra aquellos que intenten agitar el odio interreligioso, después de nuevos enfrentamientos el fin de semana entre cristianos y musulmanes que han dejado un saldo de al menos 12 muertos.

El primer ministro egipcio convocó el domingo una reunión de emergencia de su gabinete después de que al menos una docena de personas fallecieran durante los sangrientos enfrentamientos religiosos que estallaron el sábado en un suburbio de El Cairo, debido a una supuesta conversión de una egipcia cristiana al Islam.

El gobierno «golpeará con mano de hierro a todos aquellos que busquen atentar contra la seguridad de la nación, y aplicará de manera inmediata y firme las leyes que castigan los ataques contra los lugares de culto y contra la libertad de creencias», declaró el ministro de Justicia Abdel Al Gindi tras salir de la reunión. Al Gindi agregó que el ejecutivo no dudará en aplicar las leyes contra el terrorismo a aquellos que perturben el orden público.

El sábado por la noche un empobrecido barrio a las afueras de la capital egipcia, El Cairo, fue testigo de violentos enfrentamientos entre musulmanes y cristianos que dejaron al menos 12 muertos y más de 200 heridos, según las últimas cifras oficiales hechas públicas por la televisión estatal egipcia.

Según varios testigos, varios cientos de musulmanes conservadores se congregaron frente a la iglesia cristiana de San Menas exigiendo a los cristianos coptos que entregasen a una mujer cristiana que se había convertido al Islam, y que afirmaban estaba siendo retenidas por los coptos contra su voluntad. A partir de ahí la tensión estalló entre los seguidores más radicales de ambos grupos, y se produjo un estallido de violencia en el que se usaron piedras, cócteles molotov, palos e incluso armas de fuego.

Cuando la policía y el ejército acudió al lugar consiguió dispersar el tumulto disparando al aire y empleando gases lacrimógenos, pero los enfrentamientos entre extremistas de uno y otro lado continuaron durante toda la noche y otra iglesia cercana resultó incendiada durante la madrugada del sábado al domingo.

Según fuentes militares, cerca de 200 personas han sido detenidas tras los disturbios interreligiosos. Estos nuevos choques entre musulmanes radicales y cristianos coptos son los más graves desde que el pasado 9 de marzo otras 13 personas murieran en choques entre ambos grupos.