Al menos 10 muertos en un atentado durante la inauguración de un teatro en Somalia

Una terrorista suicida se inmoló en la capital, Mogadiscio, matando al presidente de la Federación de Fútbol de Somalia y al del Comité Olímpico del país.

Un atentado suicida reivindicado por los fundamentalistas islámicos de Al-Shabab causó el miércoles por la mañana al menos cinco fallecidos y causó decenas de heridos durante la inauguración del teatro nacional en la capital de Somalia, Mogadiscio.

«Seguiremos con este tipo de ataques hasta que todas las fuerzas africanas abandonen Somalia», declaró Abu Musab, un portavoz militar de Al-Shabab, las milicias fundamentalistas que combaten al débil Gobierno Federal de Transición somalí, respaldado internacionalmente por las tropas de la Unión Africana en Somalia (AMISOM) y el ejército etíope frente a los intentos de los islamistas por instaurar un estado musulmán de corte wahabí en el país.

En el atentado, en el que según otras fuertes habría al menos una decena de fallecidos, habrían muerto también el presidente de la Federación de Fútbol de Somalia, Said Mohamed Mugabe, y el del Comité Olímpico del país, Adam Haji Yabarow. Al parecer el suceso cuando una mujer que fingía ser una periodista se inmoló durante un discurso pronunciado por el primer ministro somalí, Abdiweli Mohamed Ali, quien no obstante salió ileso. Al acto asistían numerosas autoridades y responsables del gobierno; entre los heridos estarían también el ministro de planificación nacional, si bien su vida en principio no correría peligro.

El teatro nacional de Mogadiscio fue reinaugurado el pasado 19 de marzo por primera vez en dos décadas con un concierto. Con la ceremonia del miércoles el gobierno pretendía celebrar el primer aniversario del inicio de las emisiones de la televisión nacional.

Las milicias de Al-Shabab, que llegaron a cercar la capital, fueron expulsadas el año pasado de sus alrededores gracias a la intervención de las tropas de la Unión Africana, lo que desde entonces ha dado lugar a un período de relativa calma en Mogadiscio que han permitido que se celebren competiciones deportivas y otros eventos, así como la apertura de restaurantes y bares. Los fundamentalistas islámicos sin embargo mantienen sus ataques en un intento por recuperar el control de la capital del país, que desde el derrocamiento en 1991 del antiguo dictador Mohamed Siad Barre carece de un gobierno central y tiene su territorio dividido entre facciones tribales, señores de la guerra y milicias islamistas.