Agria polémica entre el gobierno turco y el semanario »The Economist»

Las reacciones no se han hecho esperar en Turquía después de que el conocido periódico británico «The Economist» publicara en su editorial un polémico artículo.

Las reacciones no se han hecho esperar en Turquía después de que el conocido periódico británico «The Economist» publicara en su editorial un artículo en el que pedía a los turcos que votaran por el partido opositor CHP en las próximas elecciones generales de 12 de junio.

Uno de los primeros en reaccionar fue el ministro de Finanzas turco Mehmet Şimşek, quien a través de su cuenta en la red social Twitter anunció que dejaba de seguir al prestigioso semanario económico tras el polémico artículo. «Queridos amigos, tras haber leído el increíblemente prejuicioso, descarado y políticamente sesgado artículo sobre el AKP en The Economist… He decidido dejar de seguir #theEconomist, una de las pocas publicaciones de las que he sido seguidor en Twitter y un ávido lector durante mucho tiempo», escribió Şimşek.

Bajó el título «Uno para la oposición», el rotativo británico especializado en economía declaraba en su editorial que «la mejor forma para los turcos de promover la democracia sería votar en contra del partido gobernante». Tras reconocer los logros conseguidos por el ejecutivo del AKP tanto dentro como fuera de Turquía tras su llegada al poder en noviembre de 2002, The Economist admite que resulta previsible que el partido del primer ministro Erdoğan repita una holgada victoria en las elecciones del 12 de junio. «Esto es sin embargo preocupante», continúa el periódico. «El señor Erdoğan está subiendo en las encuestas lo suficiente como para conseguir casi los dos tercios de la mayoría parlamentaria que ansía porque le permitirían reescribir unilateralmente la constitución… Eso sería malo para Turquía».

El artículo continúa diciendo que lo mejor para los ciudadanos turcos sería votar por el CHP para garantizar la democracia en Turquía. «El AKP formará probablemente el próximo gobierno, pero recomendaríamos a los turcos que voten por el CHP. Un fuerte resultado por parte del partido de Kılıçdaroğlu (líder del CHP) reduciría tanto los riesgos de cambios unilaterales que harían peor la constitución, como darían a la oposición una buena oportunidad para ganar unas futuras elecciones. Esa sería de lejos la mejor garantía para la democracia de Turquía».

Las reacciones en Turquía ante las palabras de The Economist, que parecen presuponer que un cambio constitucional dirigido por el AKP o su permanencia en el poder serían un problema para la democracia turca, generaron una ola de indignación entre el ejecutivo de Ankara. Para el ministro Şimşek, que considera que con este editorial el semanario económico británico «se ha desprestigiado a sí mismo» usando argumentos que calificó de «completamente falsos», The Economist ha demostrado que desconoce la realidad de Turquía y que no está al corriente de los cambios extremadamente positivos que se han logrado en los últimos años. «Más bien, parece que The Economist siguiera viviendo en el pasado, mientras que nuestros planes son para el futuro de todos nuestros ciudadanos», escribió Şimşek en Twitter.

Uno de los aludidos en el polémico artículo, el primer ministro turco Recep Tayyip Erdoğan, también salió al paso de las palabras publicadas por The Economist calificándolas como «una falta de respeto». Por su parte el ministro de exteriores turco Ahmet Davutoğlu se refirió al editorial del rotativo británico como «algo nunca visto».