Turquía dijo adiós a su sueño en la Eurocopa tras caer derrotada por 2-1 en el partido de cuartos de final disputado en Berlín ante Holanda, que durante gran parte del encuentro se vio fuera de la competición pero que finalmente logró sorprender al conjunto otomano a balón parado cuando todo parecía a favor de los turcos.
La primera parte transcurrió muy igualada y a ritmo lento: fueron 45 minutos en los que ambos equipos se mostraron un profundo respeto mútuo y se tantearon, Holanda dominaba claramente la posesión del balón mientras Turquía -con un despliegue claramente defensivo- se cerraba atrás defendiendo su área y limitaba sus acciones de ataque a jugadas a la contra o a balón parado (saques de esquina).
Pasada no obstante la primera media hora de juego, Turquía fue incrementando su presión contra la portería de Países Bajos, cuyos jugadores parecían no encontrar claridad de ideas para desarrollar sus jugadas de ataque contra la portería rival. Fue precisamente en esos momentos de más presión turca cuando Samet apareció en el minuto 37 para rematar magistralmente de cabeza un centro al área de Arda Güler tras un saque de córner, anotando el 0-1.
El gol llegó en el peor momento para los holandeses y los dejó muy tocados, justo cuando veían que sus ideas sobre el terreno de juego no cuajaban y que Turquía los arrinconaba cada vez más. Fueron en definitiva 45 minutos en los que la selección euroasiática acabó dominando e imponiendo su juego, mientras a su rival se le notaba falta de garra.
Países Bajos salió a por todas en la segunda parte
Con el marcador a favor de Turquía se inició la segunda parte, en la que la selección de Países Bajos introdujo cambios ofensivos con la incorporación de Weghorst para tratar de dar la vuelta al partido. A los 5 minutos de juego Depay tuvo en sus botas el empate, en un momento en que Holanda aumentaba su presión repitiendo los esquemas que había empleado durante la primera media hora de partido: fueron minutos de gran peligro en los que Turquía estaba a verlas venir, y Holanda dominaba de nuevo la posesión.
Poco después no obstante un tiro de Arda rozando el poste, tras señalar el colegiado falta al borde del área, dejó a todo el estadio en vilo. Holanda seguía presionando pero no estaba a gusto, no encontraba espacio para sus jugadas ni hueco para atravesar las defensas otomanas. Kaplan en el minuto 65 rozó el 2-0, pero Bart Verbruggen y sus casi 2 metros de estatura pararon lo que parecía imparable.
Finalmente, rozando los 70 minutos de partido, Stefan de Vrij de cabeza batía a Günok y empataba el partido, aprovechando un fallo de la defensa turca. Casi de inmediato Holanda introdujo dos cambios más para reforzar el centro y la defensa, con Veerman y Van de Ven. Pero la Naranja Mecánica no se conformaba con igualar. El gol del empate descolocó a los turcos, que vieron cómo las cosas se les torcían precisamente cuando parecían tener el partido bajo su control. Y para mayor, desastre, apenas 5 minutos después la defensa de Turquía flaqueaba y Gakpo se adentraba en el área pequeña; su gol se lo atribuiría más tarde la UEFA a Mert Müldür en propia puerta, pero no importaba la autoría: en cuestión de minutos Holanda había dado la vuelta al partido, cogiendo a Turquía totalmente desprevenida.

Final de infarto: Turquía resucitada y Holanda arrinconada
Los turcos quedaron anímicamente muy tocados con el segundo gol: descolocados en el terreno de juego, se vieron forzados a abandonar su estrategia clásica de defender y aguantar el resultado teniendo que arriesgar y abrir espacios, un tipo de juego al que no están acostumbrados y en el que no están cómodos. Montella metió más hombres arriba pero quedaban ya apenas 10 minutos por delante. Las tornas se habían cambiado, y Holanda defendía atrás saliendo a la contra mientras Turquía jugaba a la ofensiva dando el resto, destacando las intervenciones de Cenk Tosun.
A 5 minutos para el final los turcos tuvieron dos ocasiones claras de gol que pudieron haber forzado la prórroga: primero con un remate de Çelik que despejó en la mismísima línea de gol Van de Ven, y luego con un disparo de Aktürkoğlu que se fue ligeramente desviado. El tiempo añadido fue un auténtico suplicio para los holandeses, con un Verbruggen desesperado pidiendo ayuda a sus compañeros para que frenasen las acometidas de Turquía contra su portería, y los neerlandeses totalmente cerrados atrás y recurriendo al patadón al centro del campo vacío para despejar el balón y tratar de lograr un minuto de respiro. Increíble.
Pero el tiempo corría en contra de los turcos y hacía falta un milagro, que no llegó. El Milli Takım hubiese necesitado otros 5 minutos más de tiempo arrinconando a Holanda para lograr el empate, y el árbitro fue implacable cumpliendo el tiempo extra establecido. Fue un partido duro en lo físico y en lo emocional, tras el cual Turquía ha dejado escapar su sueño en esta Eurocopa 2024, de la que no obstante se va con orgullo y con la cabeza bien alta habiendo plantado cara y jugando de tú a nada menos que Holanda. A los turcos seguramente les faltó más garra y más fe en sí mismos; pero han demostrado que son un equipo a tener en cuenta que tiene aún mucho por demostrar.
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Como gran aficionado a la historia que es, a Pablo Gómez le cautivó Turquía desde el primer día que la visitó en 2006: allí se casó, allí tiene una casa, y desde entonces se ha convertido en todo un experto en la actualidad de Turquía. Con una larga experiencia en medios de comunicación, está al frente de Hispanatolia desde 2011.





