5º día de protestas en Georgia contra su presidente

Miles de personas tomaron las calles de la capital de Georgia, Tiflis, por quinto día consecutivo para protestar contra el presidente Mikheil Saakashvili y pedir su renuncia al grito de «¡Misha, vete!». Los manifestantes se dirigieron hacia el palacio presidencial y aseguraron que se quedarían allí hasta conseguir la dimisión del presidente georgiano, a quien acusan de dirigir el país de forma dictatorial y culpan de los desastres de la breve guerra con Rusia en agosto de 2008, a raíz del intento de Saakashvili de recuperar las regiones separatistas pro-rusas de Abjasia y Osetia del Sur por la fuerza.

Saakashvili llegó al poder en 2003 tras la llamada «Revolución de las Rosas» que desbancó al anterior dirigente del país y ex ministro de exteriores soviético Edward Shevardnadze, quien gobernaba el país con mano de hierro y como si fuera su propio feudo. Sin embargo la oposición acusa a Saakashvili de haber traicionado los ideales de aquella revolución y de utilizar métodos anti-democráticos contra el sistema judicial, los medios de comunicación y los disidentes políticos. Además de la falta de avances en las reformas democráticas, la oposición georgiana -entre los que se encuentran también antiguos aliados de Saakashvili- culpa al presidente de la mala situación económica que atraviesa el país, a pesar de ser uno de los principales corredores energéticos de la zona en el tránsito de gas y petróleo del Mar Caspio hacia Europa.

El presidente georgiano -cuya popularidad ha caído significativamente desde la breve guerra con Rusia del verano pasado- ha anunciado sin embargo que no dimitirá y que piensa continuar su mandato hasta que expire en 2013, y afirma que estas manifestaciones son una prueba de que la democracia existe en Georgia.

Peter Semneby, enviado especial de la UE para el Cáucaso ha intentado una mediación entre Saakashvili y la oposición, pero ésta hasta ahora parece no estar dispuesta a negociar nada que no sea la marcha del presidente georgiano, y ha iniciado una campaña que insta a la desobediencia civil.