13 detenidos en relación con el trágico incendio en Adana

Entre los sospechosos están el gerente del dormitorio y varios profesores y monitores. Pese a que el edificio había pasado todas las inspecciones, se investiga si hubo algún tipo de negligencia que originase el fuego.

Un total de 13 sospechosos fueron detenidos el miércoles en Turquía por su relación con el trágico incendio que calcinó en la noche del martes un dormitorio femenino para estudiantes en la provincia de Adana, al sur del país, en el que fallecieron 12 personas incluyendo 11 chicas menores de 16 años.

Fuentes de la investigación declararon a los medios bajo condición de anonimato –por no estar autorizadas a realizar declaraciones públicas- que 13 de los 14 sospechosos vinculados al incendio ocurrido en el distrito de Aladağ –situado al norte de la provincia- habían sido puestos bajo custodia, mientras que hay otro que permanece aún en búsqueda y captura. El fiscal jefe de la República de Adana, Ali Yelden, declaró por su parte a la prensa que entre los sospechosos se encontraban el gerente del dormitorio, tres profesores y dos monitores.

El vice primer ministro turco Veysi Kaynak informó el miércoles que 31 estudiantes dormían en el edificio en el momento en que se desató el fuego, atribuido en principio a un fallo eléctrico. 12 personas fallecieron -11 de ellos estudiantes- y otras 24 resultaron heridas, 8 de ellas adultos.

Kaynak no obstante negó las informaciones que apuntaban a que la salida de incendios del dormitorio estuviese bloqueada, y aseguró que el edificio era legal y tenía todas las licencias y permisos requeridos por el Ministerio de Educación, añadiendo que había sido sometido a su última inspección oficial el pasado mes de junio. Así lo corroboró también el ministro de Educación del país, İsmet Yılmaz, quien confirmó el miércoles que durante dicha inspección las instalaciones no habían recibido ningún “informe negativo”.

“Hace un año se llevó a cabo (también) una inspección general. Además las autoridades locales llevan a cabo inspecciones dos veces al año”, subrayó Yılmaz en declaraciones a los periodistas desde Adana, a donde se desplazó el martes junto con varios ministros más tras conocerse la tragedia. “Sacaremos lecciones de este horrible incidente para que nunca experimentemos de nuevo este dolor. Ellas eran nuestras hijas. Ellas eran nuestro futuro”, añadió el ministro.

Mensajes de condolencia

Varios mensajes de condolencia se sucedieron a lo largo del martes y el miércoles desde el mundo de la política, incluyendo los del primer ministro Binali Yıldırım, el presidente del parlamento İsmail Kahraman y el presidente turco Recep Tayyip Erdoğan.

Precisamente Erdoğan recibió una carta de condolencias de parte de Ilham Aliyev, presidente de la vecina Azerbaiyán, un país con estrechos lazos culturales, étnicos y políticos con Turquía. “Mi querido hermano, estamos profundamente entristecidos por la pérdida de vidas en un dormitorio de estudiantes en Aladağ. Compartimos vuestro dolor y ofrecemos condolencias a las familias de las víctimas y a nuestro pueblo turco hermano”, escribió Aliyev.

Desde la oposición turca, el líder del Partido Republicano del Pueblo (CHP), Kemal Kılıçdaroğlu, calificó de “indescriptible” el dolor que había sentido tras conocer la tragedia, mientras que el presidente de la formación nacionalista Partido del Movimiento Nacional (MHP), Devlet Bahçeli, describió lo ocurrido como “un desastre total” y urgió a las autoridades a investigar el accidente y a esclarecer si había habido algún tipo de negligencia.

Mientras el ministro del Interior Süleyman Soylu, el ministro de Educación Ismet Yılmaz y la ministra de Familia y Políticas Sociales Fatma Betül Sayan Kaya visitaban el miércoles a las familias de las víctimas para expresarles su pesar. La mayoría de las fallecidas residían en zonas rurales del norte de Adana por lo que se alojaban en el dormitorio para evitar el gasto de tiempo y dinero que suponía para sus familias que cada día viajasen hasta Aladağ para asistir a clase.

Esa distancia suponía para las familias y los padres de las estudiantes fallecidas que sólo podían verlas cada cierto tiempo: la última vez había sido la semana pasada, cuando las chicas pudieron viajar a sus casas para ver a sus familias tras completar unos exámenes. Nadie podía sospechar que esa sería la última ocasión en que pudiesen estar juntos.