Un sabotaje retrasa la inauguración de la línea de alta velocidad Estambul-Ankara

Una serie de sabotajes sistemáticos han obligado a retrasar hasta junio la inauguración de la esperada conexión ferroviaria de alta velocidad entre las dos ciudades, que estaba prevista para finales de mayo.

La esperada inauguración de la línea de alta velocidad entre las dos mayores ciudades de Turquía, Estambul y Ankara, que esperaba ponerse en marcha este mes, ha sido retrasada por las autoridades turcas hasta el mes de junio a causa de una serie de sabotajes llevados a cabo a lo largo de la red ferroviaria.

Según informó el Ministerio de Transportes de Turquía, en las últimas semanas alrededor de 200 cables de señalización y comunicación instalados a lo largo de la vía, además de 70 circuitos, han sido cortados intencionadamente en 60 puntos diferentes de la línea, que el propio ministro de transportes Lütfi Elvan había anunciado a principios de mayo que sería inaugurada durante la segunda quincena del mes.

«El corte de cables y de circuitos de conexión de vías ha afectado directamente a las pruebas y procesos de certificación (de la línea). Por lo tanto, la inauguración de la línea ha sido aplazada a junio para evitar cualquier malfuncionamiento», decía el comunicado ministerial.

«(Los sabotajes) han ido más allá de simples incidentes de robo y se han convertido en algo sistemático. Los gobernadores (de las provincias afectadas) se han movilizado para encontrar a los autores, se han presentado querellas criminales ante la fiscalía, y la gendarmería y la policía han iniciado las pesquisas necesarias», añadía el comunicado, que subrayaba que estas acciones representan «un acto de traición a nuestros 77 millones de ciudadanos, que han estado esperando este proyecto durante años».

La línea entre Ankara y Estambul tendrá nueve paradas (Polatlı, Eskişehir, Bozüyük, Bilecik, Pamukova, Sapanca, İzmit, Gebze y Pendik), algunas de las cuales ya se encuentran en funcionamiento en el tramo inaugurado en 2009 entre Eskişehir y Ankara. Se espera que la alta velocidad contribuya a aumentar hasta el 78% el porcentaje de viajeros que utiliza el tren para desplazarse entre Estambul y Ankara, frente al 10% actual.

El trayecto de 533 kilómetros de longitud permitirá recorrer a 250 kilómetros/hora la distancia que separa las dos ciudades en un tiempo de poco más de tres horas (frente a las cinco horas que se tarda en coche, o las más de seis horas en autobús), conectándose a su llegada a Estambul con el túnel submarino Marmaray bajo el Estrecho del Bósforo.