Más de 230 muertos en Libia, que está »al borde de la guerra civil»

El hijo del líder libio Muammar el Kadhafi advirtió el domingo por la noche que el pueblo libio que Libia está al borde de la «guerra civil» y amenazó con recurrir al ejército.

El hijo del líder libio Muammar el Kadhafi advirtió el domingo por la noche que el pueblo libio que Libia está al borde de la «guerra civil» y amenazó con recurrir al ejército después de que se hayan producido al menos 233 muertos por las revueltas anti-gubernamentales, que han tomado el control de la segunda ciudad del país.

«Libia está en una intersección. O nos ponemos de acuerdo hoy sobre las reformas, o no lloraremos 84 muertos sino miles, y habrá ríos de sangre en toda Libia», afirmó Saif al Islam Kadhafi durante un discurso pronunciado en la televisión estatal ayer por la noche. Saif repitió varias veces el balance oficial de 84 víctimas, calificando las cifras que hablan de más de 230 muertos de «exageraciones de la prensa extranjera». No obstante según los últimos datos difundidos por la organización independiente Human Rights Watch, la durísima represión de las protestas anti-gubernamentales ha dejado al menos 233 muertos desde el 17 de febrero, 60 de ellos sólo el domingo en la ciudad de Benghazi, la segunda más importante del país.

«Nuestra moral está alta y el líder Muammar Kadhafi encabeza la batalla en Trípoli, y estamos detrás de él, así como el ejército libio», aseguró Saif. «Seguiremos luchando hasta el último hombre, incluso hasta la última mujer (…) No dejaremos Libia a los italianos o los turcos», agregó agitando un dedo ante la cámara, si bien prometió diálogo sobre reformas y alzas salariales.

Pero las vagas promesas de Saif podrían no ser suficientes para sofocar la ira desencadenada tras cuatro décadas de gobierno de Kadhafi, especialmente después de que revueltas populares en las vecinas Túnez y Egipto derrocaran al líder tunecino Ben Ali y al egipcio Hosni Mubarak tras varias décadas en el poder, algo que hasta hace poco parecía impensable.

Mientras manifestantes antigubernamentales realizaron por primera vez protestas en las calles de Trípoli, la capital de Libia, e incluso varias unidades del ejército desertaron a la oposición. Un importante edificio gubernamental -posiblemente el parlamento- ardía esta mañana en la capital, según testigos en la zona que afirman que se escuchan intensos disparos desde el domingo por la noche y ha habido choques entre opositores y simpatizantes de Kadhafi. Además decenas de miles de personas se dirigen hacia Trípoli, según periodistas presentes en el país.

«La gente aquí en Bengasi se está riendo de lo que está diciendo (Saif). Es la misma vieja historia (sobre futuras reformas) y nadie cree lo que dice», declaró un abogado a la BBC tras ver el discurso. «Es un mentiroso, mentiroso… durante 42 años hemos escuchado estas mentiras», añadió.

La ciudad de Benghazi, donde comenzaron las protestas la semana pasada tras la detención de un abogado de derechos humanos, se encuentra prácticamente tomada por los manifestantes, según las últimas informaciones. Las tropas del ejército y la policía se han retirado y varios edificios del gobierno han sido incendiados y saqueados.

«La seguridad ahora está en manos del pueblo», dijo un ciudadano de Benghazi. «Jóvenes con armas están al cargo de la ciudad. No hay fuerzas de seguridad por ningún sitio… En Bengasi hay celebraciones y euforia. La gente está muy emocionada por la situación. Ahora mismo está en calma. La ciudad ya no está bajo control militar. Está completamente bajo control de los manifestantes», comentaron por su parte otros testigos. Los manifestantes están intentando ahora restablecer el orden y crer comités autónomos para gobernar y distribuir alimentos básicos.

El levantamiento libio es uno más en la serie de revueltas que se han propagado como el fuego en el mundo árabe desde diciembre, un movimiento que crea sentimientos encontrados en Occidente, que durante décadas toleró regímenes totalitarios afines a sus intereses. Las revueltas en Libia, donde los líderes tribales mantienen una importante influencia, amenazan además con cortar el suministro del que es el cuarto mayor exportador de petróleo de toda África, lo que está disparando ya los precios del petróleo. Muchas compañías extranjeras que operan en el país están comenzando a retirar a su personal, y Turquía ya está organizando planes de evacuación de sus ciudadanos, que suman cerca de 25.000 personas.