»La mujer turca hoy día está al mismo nivel que la occidental»

Entrevista con Ayse Arat, esposa del Embajador de Turquía en España.

La señora Ayşe Arat, licenciada en Filología y Literatura Italiana por la Universidad de Ankara, es la esposa del Embajador de Turquía en España y es conocida por ser una excelente anfitriona: desde su casa, nos cuenta cómo le ha cambiado la vida ser la mujer de un embajador. La entrevista que reproducimos a continuación fue publicada el pasado 24 de octubre en el suplemento «Hoy Corazón» del diario español ABC.
 
¿Cuándo, cómo y dónde conoció a su marido?

Nos conocimos a través de unos amigos comunes, durante unas vacaciones, en una ciudad de veraneo de Turquía. Los dos éramos universitarios. Cuatro años después, nos casamos.

Ha tenido su propia empresa y también ha trabajado por cuenta ajena. ¿Lo dejó todo para seguir a su marido en la diplomacia?
Cuando mi marido ingresó en el Ministerio de Asuntos Exteriores, yo acababa de licenciarme y antes de que encontrara trabajo, ya nos habían destinado a Alepo (Siria). Así que lo que hice fue aprovechar las temporadas que regresábamos a Turquía para trabajar. Me considero muy afortunada, porque pude acompañar a mi esposo en todos sus destinos y desarrollar mi carrera. Además, fueron trabajos muy interesantes y atractivos. El último puesto que ocupé fue la subdirección general de una compañía de suministros electrónicos militares y civiles.
¿Cree que la carrera diplomática la ha enriquecido o se considera, como mucha gente cree cuando piensa en la mujer de un embajador, una simple acompañante?
Creo firmemente que la carrera diplomática enriquece la vida. Para empezar, ofrece la oportunidad de conocer muchos países diferentes, distintas culturas, tradiciones, gente… Eso enriquece enormemente. Desaparecen los prejuicios. Naturalmente, este oficio comporta dificultades. Nos pueden destinar a un país donde no entendamos la lengua, o con carencias en los servicios más básicos, o muy lejos de nuestra tierra. Lo que requiere más atención es la adaptación de los hijos y su educación. Pero son dificultades que se pueden resolver. A mí la profesión de mi esposo me ha aportado mucho. Como estudié italiano y latín en la universidad, en cada país que nos destinaron me matriculé en cursos de idiomas y así aprendí español, alemán y francés. También comencé a interesarme mucho por el arte. Siempre he tratado de sacar partido a estas circunstancias. Y la mujer de un embajador nunca es sólo una acompañante. Ser la mujer del embajador es una tarea tan seria y exigente como la del embajador. Esta profesión se lleva a cabo en equipo con los cónyuges. Para mí es todo un privilegio servir como embajadora a mi país y a España, que es un país amigo.
¿Cuántos hijos tiene?
 
Dos. El mayor nació en Alepo, tiene 32 años y estudió Empresariales. Actualmente trabaja en la dirección general del Banco de Economía Turca. Nuestro hijo pequeño tiene 26 años y nació en Turquía. Continúa sus estudios de doctorado en el Kings College de Londres. Cuando finalice, quiere seguir en el mundo académico.
La imagen de la mujer turca se asocia a la de la mujer musulmana…
 
Como la mayoría de la población de Turquía es musulmana, la mujer turca es considerada como la de los otros países musulmanes. Sin embargo, en mi país la situación es un poco diferente. No hay que olvidar que la República de Turquía es la prolongación del Imperio Otomano, cuyos territorios se extendían no sólo por Asia, sino también, y principalmente, por Europa. Numerosas nacionalidades convivieron durante siglos.
Tengo entendido que la mujer turca desarrolla las mismas actividades que el hombre, incluso en el terreno militar. ¿Es así?
Sí, hoy en día, en materia de derechos y libertades, no tenemos ninguna diferencia con respecto a cualquier mujer occidental. Debemos a Atatürk, fundador de la República de Turquía, el reconocimiento de todos estos derechos. Él defendió siempre a la mujer y la apoyó para que se incorporase con éxito a todas las profesiones. Logró mucho. Conseguir que se aceptaran unas reformas tan radicales fue una tarea que sólo un estadista de la talla de Atatürk podía realizar. Gracias a él, la mujer turca está hoy en día al nivel de la mujer occidental. Y también gracias a él, disfrutamos de una república laica y democrática.
 
¿Tuvieron ustedes el derecho al voto antes que las mujeres europeas?
Sí, la mujer turca obtuvo el derecho al voto y el derecho a ser elegida en 1934, antes que muchas mujeres europeas.
¿Cómo ve la Alianza de Civilizaciones? ¿Turquía ha jugado un papel importante?
La considero una iniciativa importante para promover el entendimiento, la tolerancia y el diálogo entre las culturas. Este proyecto se puso en marcha con la iniciativa del primer ministro de Turquía y del presidente del Gobierno de España, y bajo los auspicios del secretario general de Naciones Unidas. Hoy en día, más de cien países participan y apoyan este proyecto. Se organizan actividades bajo los capítulos de la juventud, la educación, la emigración… Naturalmente, hace falta tiempo para que se obtengan resultados concretos. Sin embargo, hoy por hoy, no hay alternativa. También hay sectores en mi país que critican el proyecto. Opino que mientras no se sugiera una alternativa mejor, hay que apoyar algo tan positivo.