Aziz Sancar, investigación contra el cáncer

El Nobel turco de química inicia los ensayos de su tratamiento contra el tumor cerebral

El Premio Nobel turco de química Aziz Sancar ha anunciado que su investigación sobre un nuevo tratamiento contra el tumor cerebral -una dolencia que afecta aproximadamente al 1% de la población- comenzará pronto la fase de ensayos clínicos, durante la cual será probado en humanos durante un período de dos años tras haber obtenido “resultados muy prometedores” contra los tumores cerebrales en las pruebas de laboratorio.

En declaraciones recogidas por la agencia de noticias Anatolia, Sancar -que en 2015 obtuvo el Premio Nobel de química por sus investigaciones sobre la reparación del ADN– contó que ha estado trabajando en la idea de este nuevo tratamiento durante una década, si bien fue el 17 de febrero de 2022 cuando anunció lo que definió como un “descubrimiento emocionante” y comenzó a trabajar en su laboratorio sobre un nuevo tratamiento contra el cáncer cerebral, llevando a cabo los primeros experimentos en ratones.

Según explicó el científico turco, una de las sustancias químicas más utilizadas en biología molecular es la molécula EdU. Desde hace años se sabe que cuando esta molécula se añade a cultivos celulares es capaz de eliminar las células cancerosas; sin embargo, hasta ahora no se habían producido avances significativos por esta vía.

El problema al que se enfrentan hasta hora los tratamientos contra el cáncer

Uno de los principales problemas que se encuentran los científicos para utilizar medicamentos contra los tumores cerebrales, según indicó Sancar, es que estos no son capace de atravesar la llamada “barrera hematoencefálica: se trata de una barrera altamente selectiva que separa la sangre del fluido extracelular cerebral, permitiendo el paso de agua y otras moléculas vitales para el funcionamiento de las neuronas, pero impidiendo la entrada de otras sustancias extrañas o que pueden resultar dañinas para el cerebro.

Es lo que ocurre por ejemplo con el Cisplatin, un medicamento ampliamente utilizado en pacientes con cáncer pero que, debido a esta barrera natural, no es capaz de llegar al cerebro. Sin embargo, Sincar subrayó que la molécula EdU ha demostrado que es capaz de atravesar sin problemas la barrera hematoencefálica, abriendo todo un abanico de posibilidades en el tratamiento del cáncer cerebral y una fuente de esperanza para los pacientes que padecen esta enfermedad.

“Nuestro descubrimiento nos permite crear un compuesto que penetra fácilmente en el cerebro y erradica selectivamente las células cancerosas”, afirmó Sancar. “Hemos colaborado con departamentos de neurociencia en varias universidades, obteniendo muestras de tumores cerebrales humanos para colocarlas sobre muestras de cerebro de ratón, creando así un entorno celular muy parecido a la realidad. Tras inyectar células tumorales humanas en cerebros de ratón, observamos el impacto de la molécula EdU en los tumores cerebrales”, explicó el experto.

Tras lograr una eficacia del 25%, el tratamiento será probado en humanos

“En las primeras fases, la medicación convencional resultó más eficaz, pero al cabo de 30-40 días observamos que la EdU tenía un efecto más potente, con una eficacia que alcanzaba hasta el 25%. Al combinarla con tratamientos ya existentes, los resultados fueron aún más prometedores”, dijo Sincar, que destacó la capacidad de acción selectiva de la EdU contra las células cancerosas que se multiplican de forma incontrolada, por lo que tiene un enorme potencial como agente terapéutico en los tratamientos contra el cáncer.

Debido a estas propiedades únicas de la EdU, esta molécula podría ser la base de un nuevo medicamento efectivo contra el tumor cerebral, aseguró el Premio Nobel turco, ya que es capaz de atacar y destruir las células cerebrales tumorales sin dañar las neuronas sanas. “La EdU muestra una eficacia considerable en modelos animales de cáncer cerebral, pero necesitamos realizar ensayos clínicos en los próximos dos años para investigar a fondo sus efectos secundarios en humanos. Durante ese tiempo, nos centraremos en el nivel de seguridad de esta molécula en los humanos”, concluyó el científico.