Sunay Öztürk, una mujer de 41 años que se sometió a finales de enero a una operación de estética en una clínica dental, sufre desde entonces unos dolores insoportables que ningún tratamiento ha conseguido paliar hasta ahora.
El Ministerio de Salud de Turquía ha decido encargarse del caso de la mujer que a finales de junio fue noticia en los principales medios de comunicación del país al anunciar que pretendía viajar a un país europeo donde fuera legal la eutanasia para acabar con los insoportables dolores que sufre desde que sometiera a una operación a principios de año.
La tragedia de Sunay Öztürk, una profesional del turismo de 41 años de edad y madre de dos hijos, comenzó cuando el pasado 25 de enero decidió someterse a una operación de blanqueo dental en una clínica privada ubicada en la provincia de Antalya, al sur de Turquía. Durante la intervención, 20 dientes de la mujer fueron cortados y cubiertos por coronas de zirconio.
Ya entonces Öztürk advirtió al dentista que la operó que uno de sus dientes le estaba doliendo bastante. Pese a la medicación que le dieron contra el dolor, pasados unos días los dolores se hicieron insoportables y la paciente acudió de nuevo a la clínica dental, donde le extrajeron tres de sus dientes.
Aun así el dolor no remitió y la mujer siguió acudiendo al dentista hasta que finalmente acabaron por extraerle sus 32 piezas dentales, pero incluso así, el “dolor insoportable” no cesó, sin que los médicos encontrasen una explicación. Finalmente un neurólogo diagnosticó a Öztürk con neuralgia del trigémino, un trastorno neuropático del nervio trigémino –responsable de la sensibilidad en la cara y de funciones como morder o masticar- que puede provocar episodios de dolor intenso en la zona de la cara.
Öztürk se sometió a otra operación en el hospital universitario Akdeniz de Antalya en la que le fue extirpado el nervio trigémino… pero aun así, el dolor no remitió. “He probado una decena de medicamentos diferentes prescritos por los doctores. No puedo hablar ni mover mi boca. No puedo comer adecuadamente, salvo sopa y otros líquidos. He perdido 34 kilos”, relataba a finales de junio la desesperada mujer a los periodistas.
Según informó el lunes la prensa turca, finalmente y tras la intervención del Ministerio de Salud a raíz de que su caso se hiciera público, Öztürk fue trasladada la semana pasada al hospital universitario Gülhane de Antalya, donde habría iniciado un nuevo tratamiento y estaría a la espera de ser sometida a otra operación.
La mujer había asegurado semanas atrás que, si la nueva medicación contra el dolor que le habían recetado tampoco surgía efecto, su intención era viajar a Bélgica u Holanda para poder someterse legalmente al suicidio asistido. En Turquía la legislación actual no permite la eutanasia, que está considerada como un crimen equivalente al homicidio.
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Como gran aficionado a la historia que es, a Pablo Gómez le cautivó Turquía desde el primer día que la visitó en 2006: allí se casó, allí tiene una casa, y desde entonces se ha convertido en todo un experto en la actualidad de Turquía. Con una larga experiencia en medios de comunicación, está al frente de Hispanatolia desde 2011.





