El ex primer ministro finlandés acusa a la UE de »marear» a Turquía

Martti Ahtisaari, ex primer ministro finlandés y Premio Nobel de la Paz 2008, acusó ayer a la Unión Europea de estar «mareando» las negociaciones para el ingreso de Turquía.

Martti Ahtisaari, ex primer ministro finlandés y Premio Nobel de la Paz 2008, acusó ayer a la Unión Europea de estar «mareando» las negociaciones para el ingreso de Turquía y advirtió que es el propio prestigio de la UE como socio fiable y responsable lo que está en juego si persiste esta actitud entre los 27.

Para Ahtisaari las negociaciones con Turquía necesitan de un nuevo impulso que muestre el compromiso de Bruselas con la palabra dada y los acuerdos firmados con Ankara, a pesar de la oposición de los gobiernos de algunos estados miembros como Francia o Alemania. Además, el premio nobel advirtió a la UE que retractarse de sus compromisos traería funestas consecuencias para Europa: «No se trata de las relaciones entre la UE y Turquía, sino de la reputación de la UE en el mundo como un socio fiable», aseguró.

El ex primer ministro finlandés hizo estas declaraciones el lunes durante la presentación del segundo informe de la llamada «Comisión sobre Turquía», un grupo de expertos y estadistas europeos encabezados por Ahtisaari, además de otros como el ex ministro de exteriores holandés Hans van den Broek y el ex ministro de exteriores español Marcelino Oreja.

Aunque el informe dice que Turquía debe hacer esfuerzos por ganarse apoyos sacando adelante las reformas económicas y políticas necesarias, el grupo de expertos no duda en señalar como principal culpable a los países de la UE donde existe una opinión pública hostil a Turquía, especialmente a ciertos líderes como el presidente francés Nicolas Sarkozy, que no duda en airear públicamente su rechazo al ingreso de Turquía e insistentemente apuesta por ofrecer al país euroasiático una opción distinta al ingreso pleno y como igual en la Unión Europea.

Según el grupo de expertos, este tipo de propuestas y actitudes han contribuido al crecimiento del euroescepticismo entre la población turca y han creado la impresión general de que el país no podrá nunca integrarse en la UE incluso aunque cumpla todos los requisitos exigidos por Bruselas. «La falta de fe en un resultado positivo para el proceso de adhesión desmotiva a los líderes turcos, y hace que la población presione menos para llevar a cabo las reformas necesarias, lo que por otro lado alimenta los argumentos de los turcoescépticos en la UE», indica el informe, lo que Ahtisaari califica como un «círculo vicioso».

Por su parte la vice presidente del Senado de Italia, Emma Bonino, criticó la ralentización de las negociaciones de adhesión de Turquía a la UE a causa de la disputa en Chipre, y dijo que la Unión Europea debería comenzar por levantar el embargo que pesa sobre la población turcochipriota.

El holandés van den Broek señaló por otro lado que Turquía debería formar parte de la UE por ser un socio geoestratégico clave para Europa, así como por su importante papel en la región de Oriente Medio y el Cáucaso o su ubicación entre el Este y el Oeste, lo que la convierte en un punto de tránsito vital entre Europa y las reservas energéticas de Asia Central y Oriente Medio.