Los dos periodistas turcos liberados hablan de su cautiverio en Siria

Adem Özköse y Hamit Coşkun contaron a los medios la dura experiencia vivida durante los 65 días que pasaron en manos de las fuerzas sirias y cómo llegaron a temer por sus vidas.

Tras pasar dos meses retenidos por las autoridades sirias, Adem Özköse y Hamit Coşkun eran puestos en libertad el sábado con la mediación de Irán y llegaban a primera hora del domingo en un vuelo charter fletado desde Teherán a Estambul, donde fueron recibidos por decenas de familiares y amigos emocionados por su regreso.

Özköse, de 34 años y reportero del pequeño diario conservador turco «Milat», y Coşkun, un cámara freelance de 21 años, permanecían desaparecidos desde el pasado 10 de marzo cuando estaban cubriendo los intensos combates en la ciudad siria de Idlib, cercana a la frontera con Turquía. Durante varios días se temió por su vida hasta que comenzaron a circular ciertas informaciones de que habrían sido capturados por milicias del régimen de Bashar al-Assad y posteriormente entregados a los temidos servicios secretos sirios, pero no fue hasta hace una semana que se tuvo constancia en imágenes de que se encontraban con vida y en buen estado de salud, gracias a la mediación de la ONG turca İHH.

En declaraciones hechas a los medios tras su puesta en libertad, Özköse agradeció a todos sus compañeros periodistas el interés mostrado por su caso y el haber mantenido viva la historia. «Les damos las gracias a todos los que han trabajado para salvarnos… Les enviamos nuestros mejores saludos a todos nuestros compañeros (de profesión)», dijo en declaraciones recogidas por la agencia de noticias Anatolia.

El vice primer ministro turco Beşir Atalay se reunió con ambos periodistas y dió una rueda de prensa conjunta en la que ambos explicaron el terrible relato de su cautiverio. «La libertad es la cosa más hermosa del mundo. Pueda Dios dar la libertad a toda la gente inocente», afirmó Coşkun relatando su vivencia.

Ambos periodistas explicaron que fueron detenidos por las fuerzas del régimen sirio y que tras ello pensaron que no les dejarían volver a Turquía durante muchos años. «Hubo todo tipo de negociaciones… Querían intercambiarnos por todo tipo de cosas. Fue por culpa de estas negociaciones y de los encuentros que el proceso (para liberarnos) llevó tanto tiempo», explicó el reportero.

En un relato escalofriante, Özköse relató a la prensa el momento de su captura y cómo llegaron a temer por su vida. «Nos llevaron al sótano de una casa, nos taparon los ojos y nos ataron las manos con esposas. Hablaban sobre qué hacer con nosotros… Mencionaron la idea de matarnos», recordó el periodista, que sin embargo añadió que no habían sido torturados.

Tras ocho días en poder de las milicias paramilitares leales al régimen de Assad, Özköse dijo que al noveno día les entregaron a la policía siria. Desde la comisaría, varios soldados sirios les llevaron hasta unos cuarteles en la capital, Damasco. Les interrogaron y les preguntaron si eran espías enviados por Turquía para establecer un «corredor humanitario» en Siria -una de las opciones barajadas por el gobierno turco para hacer frente a la avalancha de refugiados sirios que cruzan la frontera-, según explicó Özköse.

No fue hasta casi mes y medio después de su apresamiento que él y Coşkun pudieron volver a verse las caras. «Nos dimos cuenta de que estábamos viviendo un documental, pero sobre nuestras propias vidas», dijo Özköse, refiriéndose al hecho de que cuando fue detenido se encontraba en Siria tratando de realizar un documental sobre el conflicto en el país árabe.