Una boda sin novio por culpa del terrorismo

Una silla vacía con una foto, y las lágrimas de sus padres y de la novia, recordaron a los asistentes que el novio, un sargento de la gendarmería turca, no pudo viajar hasta su propia boda por el riesgo a sufrir un atentado del PKK.

En la provincia de Osmaniye, al sur de Turquía, se celebró el fin de semana una inusual boda sin la presencia del novio aunque por un motivo ajeno a los deseos de la novia: su futuro marido, un sargento de la gendarmería turca, no pudo viajar a celebrar su propio enlace a causa de la escalada de atentados por parte del grupo terrorista PKK.

El novio, Ahmet Karavelioğlu de 25 años y gendarme en activo, sirve en un puesto en la conflictiva provincia fronteriza de Hakkari, en el extremo sureste del país; pese a haber recibido un permiso para asistir a una ceremonia que llevaban meses preparando, Karavelioğlu recibió instrucciones de que evitase viajar hasta Osmaniye a causa de la inseguridad de las carreteras en la región, donde militantes del PKK a menudo llevan a cabo controles ilegales y secuestran o matan a miembros de las fuerzas de seguridad y civiles.

Pese a la ausencia del novio la novia Fatma Karavelioğlu, de 21 años de edad, y sus familias acordaron seguir adelante con la celebración, para la que ya se habían enviado todas las invitaciones y otros familiares se habían desplazado hasta el distrito de Kadirli en Osmaniye. Como es tradición en muchas partes de Turquía, los festejos se prolongaron durante tres días y tres noches, pero una silla vacía con una gran foto del novio y las lágrimas de sus padres y su esposa hacían evidente el momento agridulce que se vivía.

Mi hijo no está junto a mi durante el día más feliz de nuestras vidas. Mi hijo no ha podido asistir a su propia boda… porque las carreteras de Hakkari a Osmaniye no son seguras para que él viaje. Pido a la República de Turquía que acabe con esta maldición llamada terrorismo”, declaró a los medios el padre de Karavelioğlu.

Final feliz

Finalmente, y tras la notable repercusión que la noticia alcanzó en los medios, Karavelioğlu fue trasladado por el ejército turco el lunes hasta una base militar en la provincia de Adana, donde fue recibido y felicitado por varios altos mandos antes de desplazarse hasta la vecina Osmaniye.

«No me lo podía creer cuando me dijeron que iba a ir a asistir a mi boda«, declaró el emocionado novio, quien se mostró tremendamente feliz y agradecido a sus comandantes. Posteriormente Karavelioğlu asistió a las celebraciones en el tercer día de su boda, a las que acudieron también miembros de las fuerzas armadas.