Un nuevo seísmo en Italia deja 10 muertos

Un temblor de casi 6 grados de magnitud volvió a sacudir el norte del país apenas una semana después del último, provocando el derrumbe de muchos edificios que ya habían quedado dañados y escenas de pánico en ciudades como Módena, Milán, Bolonia, Venecia…

Al menos una decena de personas fallecieron el martes tras un nuevo terremoto que volvió a sacudir a las 9:00 de la mañana el norte de Italia poco más de una semana después de que otro temblor de magnitud 6 en la escala Richter dejara varios muertos y causara importantes daños en edificios y monumentos históricos de la región.

Las autoridades de la región septentrional de Módena, que volvió a ser epicentro del nuevo seísmo, confirmaron la muerte de al menos ocho personas, pero varios medios de comunicación italianos hablaron de como mínimo otras dos víctimas mortales más, incluyendo un cura que habría fallecido al derrumbarse el techo de la catedral de Carpi, «il Duomo», uno de los principales atractivos turísticos de la ciudad.

En esta ocasión el temblor tuvo una magnitud muy similar al del pasado 20 de mayo, 5,8 grados, y su epicentro se situó a menos de 30 kilómetros al norte de Módena y a sólo 9,6 kilómetros de profundidad, lo que incrementó su intensidad. Ciudadanos y miembros de los servicios de emergencia relataron a los periodistas escenas de caos y pánico, con muchos edificios derrumbados o seriamente dañados y miles de personas saliendo a las calles y huyendo del centro de las ciudades. Algunas autoridades locales calificaron la situación de «muy grave» y señalaron que aún quedaban personas atrapadas bajo los escombros.

En Pisa, la ciudad que alberga la famosa torre inclinada, varios edificios fueron evacuados como medida de precaución. El seísmo también se sintió en otras ciudades del norte de Italia como Milán, o Bolonia, donde hubo escenas de pánico y la gente salió corriendo a las calles abandonando oficinas, comercios y cafeterías; en esta última ciudad se suspendieron además los trenes en dirección a Milán, Verona y Módena por temor a posibles daños en las vías. También se produjeron ciertos momentos de nerviosismo en Venecia, donde el temblor provocó la caída de una estatua hiriendo a una persona.

Este nuevo terremoto ha provocado que muchos edificios y monumentos históricos que ya habían quedado afectados por el primer terremoto acabasen por venirse abajo parcial o totalmente, pero afectó también de forma importante al ánimo de muchos residentes, algunos de los cuales habían comenzado a volver a dormir en sus casas intentando superar el miedo del seísmo del 20 de mayo. Unas 7.000 personas aún continúan desde entonces durmiendo en campamentos ubicados en parques, colegios, aparcamientos y campos de fútbol por temor a regresas a sus hogares o porque estos ya habían quedado dañados por el primer temblor.