Un minarete de la Mezquita Azul de Estambul deberá ser derribado

Los expertos detectaron durante unos trabajos de restauración que el minarete presentaba grietas y se había desplazado cinco centímetros, lo que obligará a su desmantelamiento y reconstrucción piedra a piedra.

Uno de los minaretes de la famosa Mezquita de Sultanahmet -más popularmente conocida entre los turistas como «Mezquita Azul»- deberá ser finalmente desmantelado y reconstruido por completo, según han reconocido las autoridades turcas.

El problema ya se detectó a finales del año pasado. Afectada por el gran terremoto que sacudió la región de Mármara en 1999, la estructura de los minaretes pudo mantenerse en pie gracias a los refuerzos de plomo en su interior, pero desde hacía meses se habían detectado grietas e incluso ocasionalmente se había llegado a desprender alguna piedra de sus balcones, con el consiguiente peligro para los viandantes.

En un principio la propuesta era que el minarete afectado, situado en el lado derecho de la parte trasera de la mezquita, fuese reparado «in situ» mediante una cuidada restauración empleando los mismos materiales empleados por los otomanos hace cuatro siglos; sin embargo durante los trabajos previos, los expertos detectaron huecos entre varias piedras así como importantes niveles de corrosión, y comprobaron que el minarete se había desplazado hasta cinco centímetros.

Pese a que los informes indican que por ahora los problemas detectados no representan un peligro inminente de colapso de la estructura, tampoco está claro cuánto tiempo ha estado en ese estado, por lo que la decisión tomada finalmente ha sido la de desmantelar todo el minarete y reconstruirlo piedra a piedra, para lo cual cada una de sus partes y elementos serán numerados y clasificados minuciosamente.

Mandada construir por el sultán Ahmet I, la mezquita fue diseñada por el arquitecto Sedefkar Mehmet Ağa y terminada en 1616. Pese a que su nombre oficial -Sultanahmet- hace referencia al monarca que la hizo construir, es comúnmente conocida como la Mezquita Azul debido al color de los azulejos que decoran su interior, y se trata sin lugar a dudas de una de las mezquitas imperiales más impresionantes de Estambul y de las más populares entre los turistas que visitan la antigua capital otomana.

Su popularidad se hizo aún mayor después de que el entonces Papa Benedicto XVI la visitara el 30 de noviembre de 2006 durante su viaje oficial a Turquía, convirtiéndose así en el segundo templo musulmán en ser visitado por un Pontífice Romano en toda la Historia tras la visita que su predecesor Juan Pablo II realizó en 2001 a la mezquita de los Omeyas en Damasco.