Se dispara la demanda de gatos de Van

Conocidos por sus ojos de distinto color y su pelo de color blanco, cada vez más personas quieren tener un gato de Van, pese a que estuvieron a punto de extinguirse y a que las leyes turcas prohíben sacarlos del país.

Conocidos por sus ojos de distinto color y su pelo de color blanco, los gatos de Van han sido siempre objeto de interés dentro y fuera de Turquía, a pesar de que estuvieron a punto de extinguirse y de que las leyes turcas prohíben sacarlos del país.

Originarios de la provincia turca de Van, al este de Anatolia, sus orígenes son inciertos aunque se cree que estos gatos viven desde hace siglos en los alrededores del enorme Lago Van, y de hecho la tradición popular asegura que al contrario que otras razas de felinos a estos gatos no sólo les gusta el agua sino nadar en el mismo Lago Van.

Salvados de la extinción y puestos en los años 90 bajo la protección del Centro de Investigación y Atención del Gato de Van, creado por la Universidad Yüzüncü Yıl de Van, el centro ha llevado a cabo desde entonces un importante trabajo en la recuperación de esta particular raza, tanto que su creciente número ha llegado a superar la propia capacidad de acogida del lugar.

Así lo aseguró en declaraciones a medios turcos Abdullah Kaya, responsable del Centro de Investigación del Gato de Van. “Podemos albergar a un número limitado de gatos. Damos algunos gatos a amantes de los animales de todo el país. La simpatía por este gato incrementa la demanda, pero no es posible cubrirla por completo. Aquellos que adoptan gatos de Van comparten sus experiencias con sus amigos, y eso incrementa más la demanda”, señaló Kaya, destacando su inteligencia y su capacidad de establecer buenas relaciones con los humanos.

Según Kaya, pese a que tanto 2014 como 2015 han sido buenos años y el número de crías de gatos de Van ha sido mayor del esperado, el enorme interés que despiertan estos gatos –especialmente en los últimos dos años- está disparando su demanda incluso fuera de Turquía; eso a pesar de que las leyes turcas prohíben y persiguen severamente cualquier intento de sacarlos del país. “A pesar de esta prohibición, los turistas vienen al Centro y nos piden gatos”, añadió.

“Vivir con un animal tan limpio como los gatos de Van tiene una gran importancia. La gente comprueba que esta raza de gato es más lista y se le puede enseñar con facilidad. Una vez que tienes un gato de Van, no querrás adoptar otro gato y volverás a pedir un gato de Van”, aseguró Kaya, quien no obstante subrayó que adoptar un gato tan especial como éste suponía una gran responsabilidad.