Localizan en Turquía a una de las últimas personas del mundo que habla la lengua urartea

Con 74 años de edad, Mehmet Kuşman es la persona más joven que habla urartiano y una de las sólo 38 personas en todo el planeta que conoce esta antigua lengua, lo que le ha reportado una fama internacional.

Con 74 años de edad, Mehmet Kuşman, un hombre que durante los últimos 40 años ha trabajado como vigilante del Castillo de Çavuştepe de la provincia de Van, en el Este de Turquía, es alguien muy especial: se trata de una de las sólo 38 personas en todo el mundo que son capaces de hablar, escribir y leer la lengua urartea, un idioma (emparentado con el hurrita) considerado extinto hablado por los habitantes del antiguo reino de Urartu, que dominó esta región entre el 860 y el 590 antes de Cristo tras la caída del Imperio Hitita.

Kuşman cuenta que aprendió el urartiano por sí mismo trabajando como vigilante del Castillo de Çavuştepe, en el distrito de Gürpınar, donde hoy día continúa ejerciendo de guía de manera voluntaria informando a los visitantes sobre esta fortificación construida por los urartios hace casi 3.000 años y sobre la lengua que utilizaban. Su primer contacto con este idioma lo tuvo trabajando para el Museo de Van y dirigiendo las primeras excavaciones en el lugar hace cuatro décadas, y desde entonces su interés por este particular idioma escrito con caracteres cuneiformes se ha mantenido vivo… Tanto que incluso se lo ha enseñado a su propio hijo.

«Antes los turistas no venían. Se encontró una inscripción durante las excavaciones, y un académico intentó descifrarla pero no pudo porque no era su campo de estudio. Luego otro académico llamado Emin Bilgiç vino y lo resolvió. Un año más tarde, el profesor Afif Erzen de la Facultad de Literatura de la Universidad de Estambul vino aquí, y de nuevo se encontraron algunas inscripciones«, explicó Kuşman.

«El profesor decía '¿Cómo puedo leerlas ahora?'. Le pregunté si yo podría aprender, pero se enfadó conmigo. Pero su ayudante me dijo 'No hay visitas, no hay turistas, tienes tiempo: puedes aprenderlo. Puedes encontrar inscripciones de urartiano en cualquier parte'. Me animó y comencé a recopilar inscripciones. Combiné las letras de los nombres de reyes, reinas, castillos y dioses, parte a parte. Resultó tener 64 letras, y descifré la escritura urartea«, añadió.

Gracias a este conocimiento, su vida ha cambiado. Una vez que la noticia de que en Van vive un hombre que sabe hablar urartiano saltó a los medios, el Ministerio de Cultura y Turismo de Turquía le invitó a un simposio en Ankara, y muchas universidades turcas le han pedido que dé conferencias sobre la lengua urartea. Incluso desde Estados Unidos le han ofrecido un permiso de residencia para enseñarla en las universidades del país, y un turista japonés que visitó el castillo llegó a ofrecerle un salario de 4.000 dólares al mes para que enseñara urartiano a sus hijos. Todas estas propuestas para marcharse al extranjero han sido sin embargo rechazadas por Kuşman, que no quiere separarse ni de su familia ni del castillo, al que ha dedicado toda una vida.

Aun así no duda en atender las peticiones de académicos que se interesan por él y que le piden que asista a seminarios en Turquía o incluso en otros países sobre lenguas muertas. Kuşman cree que las universidades deberían tener un departamento de urartiano -similar a los que existen dedicados a Sumeria o los Hititas- para que esta lengua y esta cultura no mueran.

«Yo soy el más joven (que queda) entre las personas que hablan este idioma. Esta lengua debería enseñarse a los jóvenes y mantenerse viva», subraya el hombre, que cuenta ya con 74 años de edad. «Al principio pensaba en qué iba a cambiar si lo aprendía. Pero felizmente, lo aprendí… Ahora escribo el alfabeto urartiano, lo grabo sobre tablas de piedra, y las vendo. Muchos cargos del gobierno las tienen», afirmó Kuşman.